Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 270
criterios para evaluar el uso del argumento Ad Hominem: en primer lugar, las afirmaciones expuestas a través este deben ser verificadas o, por lo menos, remitir a una fuente certificada; en caso de no ser posible, estas deben ser justificadas a partir de algún dato o prueba; y, finalmente, aquello que se dice de la persona atacada debe resultar pertinente en razón del tema que se discute. En este caso, sin embargo, Uribe no solo no aclaró suficientemente los términos de las imputaciones que dirigió contra Coronell, sino que, como se ejemplifica en el Fragmento 11, estas nunca fueron debidamente verificadas y su fuente solía coincidir con la persona del enunciador, el cual se ponía a sí mismo como garantía; las pruebas expuestas con respecto a estas a lo largo del intercambio resultaron insuficientes o nulas y, como hemos señalado en repetidas ocasiones, prácticamente nunca guardaron relación alguna con los temas tratados.
El conjunto de argumentos Ad Hominem desplegados por Uribe se inscriben más bien dentro de un registro más amplio de violencia verbal, no solo por el hecho de constituir una serie sistemática de ataques dirigidos sin miramientos contra la persona del otro-en ocasiones a través de expresiones injuriosas e insultos- sino porque configuran todo un dispositivo a través del cual se intenta eliminarlo como interlocutor válido en la discusión, demonizando su discurso y el del grupo al que este pertenece. Al respecto, Ruth Amossy( 1997; Amossy y Koren, 2010) ha propuesto considerar un nivel adicional de evaluación, en razón del cual podemos juzgar los movimientos observados desde una perspectiva política: el límite de la violencia verbal estriba en la medida en que esta constituya una incitación a la violencia física. Sobre este punto cabe entonces considerar cierto correo electrónico que recibió Daniel Coronell a las pocas horas de haber finalizado el debate a través del programa de radio:
Quien ataca a nuestro presidente firma su sentencia de muerte. Remitente: Águilas Negras 192
2.2. Los usos del Argumento Ad Hominem por parte de Daniel Coronell: el ataque personal como forma de protesta
Como mencionamos anteriormente, los argumentos Ad Hominem desplegados por Coronell no solo difieren de los de Uribe en virtud de su menor número( sumando 12 de los 38 totales), sino, sobretodo, porque cumplen una función muy distinta en el seno de la interacción: la de protestar. Concretamente, Coronell pone en cuestión el ethos de Uribe, primero, para manifestar su inconformidad ante el hecho de que este no se inclina a deliberar correctamente; segundo, para cuestionar si este efectivamente comparte los valores presupuestos en el contexto de una democracia, y; tercero, para llamar la atención sobre el uso indebido que este hace de la fuerza ilocutoria que le brinda su autoridad, denunciando el procedimiento de criminalización del cual estaban siendo objeto, tanto él como los demás periodistas que de una u otra forma habían cuestionado al gobierno. Para ello, Coronell convierte el debate en una entrevista de personaje, construyendo una escenografía que no solo fortalece su ethos como periodista sino que le permite avanzar sobre su oponente y protestar a nombre del periodismo, presentándose a sí mismo como signatario de un insoportable sentimiento de coacción contra la crítica.
192
Las autodenominadas " Águilas Negras " son una organización paramilitar de ultraderecha que opera en Colombia, responsable de numerosas masacres, desapariciones forzadas y asesinatos selectivos. El texto de dicho correo electrónico fue citado en el reporte anual de 2008 para las Américas de la organización internacional Reporteros sin Fronteras( RSF, 2008:47).