Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 261
imagen compuesta de sí mismo, de modo que, al tiempo que utiliza como apoyo un conjunto de datos que asocia a su propio ethos prediscursivo 180-tales como la autoridad que le confiere su investidura y los méritos de su carrera política-, también recurre a la alternancia de distintos registros de lengua, al empleo del sociolecto popular, a la modulación de la intensidad de la voz y al uso de refranes para construir un ethos discursivo que conjuga, tanto la imagen profesional socialmente asociada a la categoría de Presidente, como una que le permite poner su discurso en el mismo nivel del de los colombianos corrientes que constituían la audiencia del debate. El procedimiento a través del cual todo esto es llevado a cabo es, sin embargo, sumamente sutil, por lo que procederemos a descomponerlo en razón de sus distintos niveles.
-Ataques en el nivel del status y la posición social
Tal como explica Bourdieu( 1985:71), la eficacia de la palabra depende en buena medida de si esta es pronunciada en una situación legítima y por una persona autorizada para hacerlo. De allí que poner en entredicho el status institucional y la posición social del otro no solo sirva para invalidar su discurso frente a la audiencia, sino también para romper el lugar desde el cual este habla, limitando sus posibilidades para establecer una imagen de sí mismo que dote de fuerza ilocutoria a su palabra. Es así como puede diferenciarse un primer grupo de ataques a través de los cuales Uribe cuestiona la autoridad y el status institucional de Coronell para poner en duda la legitimidad de su palabra e impedirle presentar posiciones, y más específicamente, para negarle el derecho a formular preguntas. Dos tesis subyacen a dicho movimiento: según la primera, los medios que publican a Coronell no tendrían la legitimidad necesaria para que sus posiciones puedan ser consideradas válidas; y según la segunda, este carecería del fuero legal para interrogar al Presidente. Sin embargo, mientras los ataques contra el fuero legal de Coronell son siempre directos, aquellos a través de los cuales se pone en duda la legitimidad de los medios son en su mayoría indirectos o implícitos. Veamos un ejemplo:
Fragmento 3:
DC: lo que yo quiero saber es cuáles son esas ocasiones en que usted vio de lejos a Pablo Escobar.
AU: no + no + no # < es que usté( d) [ usted ] no es juez de la república > [=! subiendo el tono de voz ] ## mire # entre otras cosas uste( d) [ usted ] # uste( d) [ usted ] # uste( d) [ usted ] ignora las cosas de fondo # a mí # recuerde cuando sacaron esas fotos de la revista Semana # estuvieron buscando las fotos mías con Pablo Escobar # llevo veinte años esperándolas # llevo veinte años esperándolas # y entonces # bien pueda siga # con todo lo que dijo doña Virginia Vallejo # y no desestime lo de las gafas porque eso hace parte de todo el conjunto de mentiras.
En el Fragmento 3 se observa a Coronell persistiendo en su pedido de aclaración sobre las ocasiones en las que Uribe habría coincidido con el narcotraficante Pablo Escobar, concretizando aún más su pregunta hasta formularla-con un poco de ironía- en términos de cuáles habrían sido esas ocasiones en las que lo habría visto " de lejos ". La salida de Uribe consiste en cuestionar el status institucional de Coronell, primero, negándole el derecho a interrogarlo aduciendo que este no sería un " juez de la república ", y; segundo, recordando, a
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Es decir, aquellos elementos preexistentes que apoyan la imagen de sí que el locutor construye en su discurso, tales como la idea que el público se ha formado previamente sobre éste y la autoridad que le confieren su posición o status social. Al respecto véase Amossy( 2011).