Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 258
manifiesta su deseo de escuchar la afirmación directamente de Coronell, y al presentar un conjunto de circunstancias que comprobarían las reiteradas « mentiras » de este último. Sin embargo, el hecho de que sea Coronell quién presente la proposición resulta en realidad irrelevante con respecto a la veracidad del dato en cuestión( ya que este fue emitido originalmente por el diario El Mundo de Medellín), del mismo modo que las circunstancias vinculadas a las supuestas « mentiras » de Coronell carecen de cualquier relación con el tema tratado.
En realidad, el movimiento ejecutado aquí por Uribe consiste en la articulación de distintos argumentos Ad Hominem. Tenemos, en primer lugar, dos Ad Hominem directos desplegados a través de la delegación de órdenes que presuponen a Coronell como deficiente en carácter(" dile que tenga valor civil y que pase "). En segundo lugar, Uribe ataca a Coronell mediante un Ad Hominem circunstancial(" es que él le ha mentido al país en muchas ocasiones.. "): en este caso, la afirmación subyacente es que Coronell predicaría la honestidad sin practicarla. De hecho, este ataque implica algunos aspectos adicionales: a través del uso del discurso referido(" se fue para allá [ al extranjero ] a hablar mal de Colombia y del gobierno ") Uribe pone a Coronell en el lugar de un opositor político y en el de un enemigo del país, lo cual parece verse agravado por el hecho de que su palabra haya sido conocida en el extranjero. Finalmente, tenemos un tercer Ad Hominem directo, el cual es vehiculizado a través de la cita textual de un refrán(" hay gentes que pueden responder y otras que no pueden responder "): con ello, Uribe condensa los ataques anteriores aduciendo que Coronell carecería de la integridad personal necesaria para presentar y defender posiciones.
Si bien cada uno de estos Ad Hominem merece un análisis más detallado-de lo cual nos ocuparemos en los siguientes apartados- por ahora basta con señalar que ninguno de ellos contribuye a esclarecer el tema en cuestión, esto es, si Uribe utilizó o no el mencionado helicóptero, del mismo modo que carecen de cualquier dato o prueba que, más allá de la autoridad del Locutor( en este caso el Presidente de la República), certifique su veracidad. Y aunque esto bastaría para juzgar dichos movimientos como falaces desde una perspectiva lógica, con ello perderíamos de vista la finalidad retórica y pragmática en razón de la cual son empleados: el objetivo perseguido aquí por Uribe no es el de convencer a un juez racional sobre la veracidad de su punto de vista, sino el de descalificar a Coronell frente a la audiencia para descartar el pedido de aclaración, permitiéndose blindar una determinada cuestión contra la crítica y, por añadidura, cambiar de tema.
Veamos ahora un pasaje en el que interactúan Uribe y Coronell, a lo largo del cual el empleo del Ad Hominem está articulado al de otros movimientos de orden evasivo:
Fragmento 2:
DC: señor Presidente # la # la # la pregunta que yo le quiero formular respetuosamente es otra ## usted dice que Pablo Escobar era una figura pública y que en ocasiones usted lo vio # ¿ cuáles fueron esas ocasiones?
AU: no + no # ninguna relación # una cosa es que hubiera +/. DC: no + no # relación no & Pre # Presidente # ocasiones que usted lo vio.
AU: no + no + no + no # si # si Pablo Escobar era una figura que se veía mucho # yo no tuve ni amista( d) [ amistad ] con él # ni fui a fiestas con él # < ni compromisos con él > [>] +/.
DC: < no Presidente # no Presidente > [<] # eso está # eso está claro # < pero usted dijo que había coincidido en ocasiones > [>] +/.
AU: < ni & tu # ni tuve que # ni tuve que > [<] +/. DC: <¿ Cuáles son esas ocasiones?> [>]