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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 246
Colombia( AUC) lograron una extendida visibilidad en los medios masivos nacionales y extranjeros, al generar de forma permanente“ noticias” por medios de comunicación, entrevistas con sus comandantes, y toda una puesta en escena de sus tropas y su poderío militar.
Sin duda estas nuevas estrategias mediáticas enfrentaron al periodismo con nuevas tareas y distintos esfuerzos que implicaban un conocimiento crítico sobre lo que se publicaba o no, de lo que se decía o no se decía, pero principalmente de la manera de cómo se decía. Precisamente, durante los años 1999 al 2003 se presenta una crisis de la labor periodística que intenta ser definido y resuelto a partir de esfuerzos académicos, legislativos y periodísticos. Al respecto, la universidad de la Sabana a finales del 1999 presenta el Acuerdo por la Discreción, firmado por 32 directores de medios de comunicación, que intentaba esbozar parámetros de comportamiento periodístico. En el 2001 la Comisión Nacional de Televisión presenta un proyecto de acuerdo que intentaba reglamentar la transmisión y emisión de comunicados, mensajes e imágenes de secuestros, homicidios y masacres, sin embargo, dicho proyecto no fue respaldado por el gobierno y, posteriormente, fue revocado.
En el 2003 el diario El Tiempo, principal periódico nacional de Colombia, redacta un Manual del conflicto armado y del terrorismo. Este documento puede ser interpretado como paradigmático en la construcción de la representación de la labor periodista dentro del conflicto en Colombia. Precisamente, en este manual se reconocía que“ una guerra por definición, polariza la sociedad”, y considera que“ no se debe poner un signo igual entre los actores armados oficiales y los ilegales, pues los primeros defienden el estado de derecho en tanto que los segundos representan proyectos dictatoriales de sociedad”( El Tiempo, 2003).
De esta manera, se construye una visión de la labor periodística desde la perspectiva oficial y cualquier esfuerzo por ser neutral puede ser considerado como una propaganda a los actores armados ilegales. En este sentido, María Isabel Rueda, importante periodista en Colombia, al controvertir con el proyecto de ley presentado por la Comisión Nacional de Televisión decía:
[…] Los periodistas estamos del lado de la defensa de las instituciones. Los periodistas pertenecemos a una de las partes que están en conflicto, y no pertenecemos a la otra. Informar como si estuviéramos en la mitad es lo que lleva con frecuencia a la irresponsabilidad y desequilibrios informativos que se traducen en abrirles los micrófonos a los violentos con una entrega incondicional( Rueda, 2001. En Semana)
En este contexto, los ataques por parte de la institución, anteriormente expuestos, se ubican sobre este paradigma de la labor periodística e intenta pasar dicho estereotipo como si fuera una premisa generalmente aceptada. De esta manera, el comunicado y el discurso de Juan Manuel Santos cuando hablan acerca de la objetividad e imparcialidad de la labor periodística suponen que debe hacerse desde la defensa de las instituciones, imponiendo un signo desigual entre los actores armados.
V.
La entrevista brindada por Hollman Morris se realiza posteriormente a estos discursos. La estrategia tomada por Morris tiene diferentes desarrollos a través de su discurso que es posible caracterizarlos en: una apología a su labor periodística, un re-enfoque de la discusión y un ataque a su adversario. La primera de ellas está fuertemente marcada por la subjetividad en su mayor medida con el pronombre“ yo”, y de igual forma utiliza la tercera persona, específicamente al hacer mención al programa periodístico del que hace parte: Contravía. En la primera parte el uso del pronombre permite realizar una narración de los acontecimientos