Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 240
persistir, pero se convierte en inútil, ya que hace un llamamiento a algo que no existe: un fondo común de creencias y preferencias. Intenta ubicar una zona problemática donde los desacuerdos profundos no pueden ser resueltos a través del uso del argumento, porque ellos socavan las condiciones esenciales para argüir y donde la posición del otro es incomprensible.
El desacuerdo profundo se presenta en algunas situaciones discursivas donde las opiniones son imparciales, libres de prejuicios, consistentes, coherentes, precisas y rigurosas, pero aun así están en desacuerdo. Quizás la apelación a un ejemplo pueda ayudar a comprender lo que se quiere significar con desacuerdos profundos. Podemos caracterizar la discusión sobre el aborto como un fenómeno discursivo donde los argumentos pueden ser objetados críticamente y a pesar que cada objeción tenga una respuesta, las críticas permanecen. En primer lugar, los desacuerdos profundos son inmunes a los hechos. Aunque las partes opuestas acuerden, por ejemplo, en el campo de los hechos biológicos – cuando el ritmo cardiaco inicia en el feto, cuando aparecen las primeras ondas cerebrales – aun así continua el desacuerdo en el orden moral. En segundo lugar, el desacuerdo aún puede sobrevivir en el acuerdo de principios morales generales, por ejemplo sobre la inviolabilidad de la vida humana. Por lo tanto, el desacuerdo no puede ser resuelto por la apelación a los hechos biológicos o principios morales, en los cuales pueden estar de acuerdo, ya que la discusión es acerca del status moral del feto.
Para Fogelin los desacuerdos profundos son generados por conflictos entre marcos proposicionales( framework propositions). Podríamos tomar un camino racional y sacar estas proposiciones que se encuentran subterráneas a la superficie y poder empezar una discusión sobre ellas. Sin embargo, observa que dicha tarea no es fácil, pues existen desoladoras proposiciones como: el feto es una persona. Estas proposiciones representan paradigmas, modelos, estilos de actuar y pensar, que constituyen en definitiva una forma de vida. Por lo tanto, Fogelin termina con una visión pesimista acerca de las posibilidades de solucionar esta clase de desacuerdos:
We can insist that no every disagreement is deep, that even with deep disagreements, people can argue well or badly. In the end, however, we should tell the truth: there are disagreements, sometimes on important issues, which by their nature, are not subject to rational resolution.( Fogelin, 2005: 11)
Desde otro punto de vista, es posible ubicar el malentendido en el centro de las reflexiones de la retórica. Al respecto, para Angenot( 2010) la retórica se ha convertido hoy en el estudio del discurso de la sociedad desde el ángulo de la argumentación, cuyas causas residen en el debilitamiento de la razón como única verdad en las sociedades y la pérdida de la credibilidad de los sistemas ideológicos y dogmas. Entonces, la retórica representa“ una tercera vía filosófica entre el relativismo absoluto-en boga en algunos campos- y el racionalismo dogmático y el logicismo.”( Ibid: 163)
Subrayemos dos evidencias que encuentra Angenot( 2010) en relación con la retórica. La primera consiste en hacer explícito que, desde su origen, la retórica ha sido tema de especialistas en derecho. Es decir, la situación en los tribunales, en donde el abogado argumenta y lo realiza para persuadir al juez y al jurado, es un marco paradigmático en las reflexiones de la retórica. Así el juez, por su función trascendente, debe escuchar, abstraerse de toda emoción y sopesar con sangre fría las razones de las partes para finalmente ofrecer un veredicto en relación con el caso. Sin embargo:
La situación en un tribunal es, en la vida social, diametralmente opuesta a la manera en que ' suceden las cosas ' a diario, ya que es una situación por completo convencional que contradice en todo sentido el curso habitual de los intercambios, a menudo desafortunados y frustrantes, de ' buenas razones ' que se producen por fuera de ese marco.