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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 239 I.
El fenómeno de la polémica en el intercambio argumentativo de los discursos sociales es más común en la esfera pública de lo que en un primer momento se puede suponer. En el ámbito de la discusión pública, la mayoría de veces, se presenta una situación donde, una y otra vez, el desacuerdo nunca finaliza, antes bien pareciera que la comprensión exitosa en vez de ser la regla es una excepción. Si es así, la polémica se convierte en un caso emblemático para la investigación del discurso social argumentativo. Es decir, este fenómeno discursivo, como un caso extremo, es útil para reflexionar sobre los desacuerdos profundos en los que una y otra vez estamos insertos en el intercambio social. El principal supuesto del presente trabajo consiste en comprender la polémica como un fenómeno discursivo que recoge la actualidad, y anclado en su época permite reconstruir una cultura con sus formas de pensar y de razonar, sus divisiones y conflictos.
La polémica es generalmente evaluada negativamente en el estudio del intercambio argumentativo en el seno de los discursos sociales. Si nos ubicamos en su etimología griega la polémica( polemikos) es relativa a la guerra: la palabra es un arma en una lucha verbal. Para la retórica, como el estudio " de las técnicas discursivas que permiten provocar o aumentar la adhesión de las personas a las tesis presentadas para su asentimiento "( Perelman, Olbrechts-Tyteca, 1989), la polémica tendría poco interés, ya que presupone una oposición marcada de los discursos, cuyo objetivo no sería la persuasión, sino la demostración de su propia tesis y la refutación-descalificación de una tesis contraria.
La deliberación consiste en un debate regulado y fundado sobre la razón, un medio ideal para llegar a un consenso sobre las decisiones y las acciones colectivas. Por el contrario, la polémica es un discurso agresivo, animado por la pasión, en donde no se busca el consenso sino la descalificación del otro. En primer lugar, debe existir una fuerte polarización en relación con un tema considerado de interés público. Por otro lado, el dialogismo no es utilizado para comprender la opinión del otro, sino para atacarlo mejor. Por último, es un discurso fuertemente marcado por la pasión y cuyo registro posible es la violencia verbal, aunque no necesariamente. Para Van Rees( 2007) la violencia verbal no sólo se limita a la interrupción, gritar al otro hasta que sea silenciado, insultar al adversario, y decir o sugerir que el otro es incompetente o insincero, sino además cerrar o cambiar unilateralmente el tema e ignorar las contribuciones del adversario.
Desde la perspectiva del análisis del discurso, hace varias décadas el malentendido ha empezado a ser estudiado desde diferentes perspectivas. En particular, la teoría de la argumentación ha realizado interesantes avances en la comprensión de cómo se produce el malentendido y el desacuerdo, a partir del análisis de casos concretos. Su interés se ha concentrado en el intercambio argumentativo, la mayoría de ellos en el ámbito público, en donde se hace patente con mayor claridad los malentendidos de las opiniones.
Fogelin( 2005), desde la perspectiva de la lógica informal, reflexiona sobre los desacuerdos profundos( deep disagreements). Precisamente, este autor, al preguntarse ¿ cómo es posible un argumento?, considera que un argumento para que sea válido y aceptado presupone un marco de compromisos compartidos( Fogelin, 2005; 5). Es decir, el argumento toma lugar en un contexto donde se comparten creencias y preferencias. Sin embargo, cuando un contexto argumentativo no se ofrece en este lugar ideal, es decir cuando no se comparten un gran número de creencias y un gran número de preferencias, entonces el contexto argumentativo, en esa medida, resulta imposible.
Fogelin reflexiona sobre un conjunto de situaciones particulares que se encuentran al límite. Se está pensando en ciertas situaciones en donde el lenguaje de la argumentación puede