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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 228
de una multiplicidad que tiene voz por medio de la garganta de Gaitán. Esto tiene fuertes implicancias: si él es el pueblo, entonces, no necesita de nada ni de nadie que medie entre éste y su figura:“[…] Le recalcamos la necesidad de una organización celular a escala nacional que tuviera un comité central y un organismo responsable que controlara la acción de las masas, pero él se opuso, porque planteaba que él era el pueblo”( Alape, [ 1983 ] 1985, p. 109) 159.
Esta paradoja entre la exaltación de lo popular y la personalización del pueblo en la figura de Gaitán podría vincularse, también, con los acontecimientos producidos durante el 9 de abril de 1948. Desde este punto de vista, la acción de las multitudes frente al asesinato de su líder no sería sinónimo de“ la masa casi monstruosa” a la que se refiere la narrativa subjetivante de Osorio Lizarazo, sino que el evento sería, en parte, una expresión de un conflicto-fisura de lo político. Si Gaitán era en sí mismo el pueblo, nadie más que él podía representarlo— tampoco existían dirigentes medios que pudieran asumir esa función, porque Gaitán se había ocupado de que eso no sucediera dentro del movimiento; además, la antigua dirigencia gaitanista había sido removida por el propio Gaitán frente a los roces políticos entre éstos y los políticos tradicionales del liberalismo—; por lo tanto, podríamos interpretar aquellos signos de anarquía y desorganización durante el Bogotazo como expresión de un sentimiento que puede sintetizarse bajo la siguiente idea: muerto el líder, muerto el pueblo, muerto el movimiento.
Consideraciones Finales: estrategias discursivas de reconstrucción de los sentidos del gaitanismo
De los diálogos teóricos hemos identificado algunos elementos concluyentes o que representan hallazgos de la investigación. Veamos, entonces, cómo funcionan las dimensiones que hemos analizado en unidad, a partir de una aplicación al discurso gaitanista de una representación gráfica propuesta por Ernesto Laclau( 2005). El autor propone la Figura 2 para dar cuenta del discurso de la Rusia zarista. Aplicado a nuestro caso, podemos decir que éste nos muestra una reconstrucción del discurso gaitanista, aunque desde la consolidación de la oligarquía como enemigo único, momento discursivo en el que la dimensión de las articulaciones y mediaciones se hacen más visibles.
Figura 2. La configuración del discurso gaitanista desde la Teoría de la Hegemonía de Ernesto Laclau
Fuente: adaptado de Laclau( 2005, p. 186).
O representa la oligarquía que conforma el enemigo público, que se separa por medio de una
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Entrevista realizada por el autor, en 1977, a Manuel Salazar( dirigente medio del gaitanismo).