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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 229
frontera de una multiplicidad de demandas sociales( D2, D3, etc.). Donde se encontrarían, por ejemplo, las demandas particularistas de un grupo de trabajadores, el denominado“ populacho”, podríamos encontrar también grupos menos institucionalizados o menos reconocidos en el campo político, como el de las mujeres. Aquí las hemos incluido debido a las referencias que aparecen en las narrativas analizadas, aunque debemos advertir que se trata de articulaciones débiles.
El hecho de que estas demandas se opongan al régimen oligarca es lo que les permite articularse equivalencialmente, momento que se ve representado por la parte superior del semicírculo( cadenas de equivalencias). Ello posibilita que una demanda( D1) intervenga y se convierta en un significante vacío de toda la cadena, mientras que la parte inferior del semicírculo representa aquellos elementos divergentes o específicos de la identidad de cada grupo( cadenas de diferencias). La idea de justicia como dignificación humana podría estar ocupando el lugar de D1, que, como significante vacío, estaría representando múltiples demandas en su interior( exceso de significación).
Al ir incorporando nuevos sentidos-demandas, nos encontraremos, por un lado, con una ampliación de la cadena articulatoria y, por el otro, con una mayor vacuidad de contenido. Esto lleva, naturalmente, a encontrar aporías o sentidos contradictorios. Por ejemplo: el sentido que podría adquirir la justicia como dignificación humana para los trabajadores puede no coincidir y hasta oponerse con el sentido que las mujeres le dan al mismo significante. Finalmente, las demandas m y n serían radicalmente heterogéneas, ya que no pueden ser representadas dentro de ninguno de los campos antagónicos( Laclau, 2005).
Un hallazgo interesante del análisis refiere a la radicalización del enemigo a partir de la figura de la chusma. La configuración de este sujeto cumple la función de desplazar el antagonismo social, es decir, su intervención discursiva oculta la fisura social, y, así, el conflicto queda reducido a un solo enemigo. La“ fantasía”( Zizek, 2005) es el mecanismo que permite dicho ocultamiento y posibilita encontrar puntos de contacto entre los conservadurismos a los que el gaitanismo se opone( Figura 3).
Figura 3. Construcción de la figura de“ la chusma”
Chusma / populacho = incapaces = inferiores = ignorantes Pero al mismo tiempo son presentados como una amenaza de destrucción de la sociedad, ya que poseen una serie de cualidades“ positivas” Capacidad de organización = poder secreto = peligro democrático por el manejo de la mayoría de los votos Fuente:( Zizek, 2005), elaboración propia.
En la Figura 3,“ la chusma o el populacho” representan la imposibilidad de la fantasía o ilusión conservadora de configurar una sociedad cerrada y homogénea. Es decir, el discurso conservador se constituye por medio de la articulación de ciertos significantes que se encontraban dispersos, ahora nucleados en la figura de“ la peste social”, lo cual los convierte en el único elemento de fisura y corrupción. Ello permite, por un lado, que significantes aparentemente contradictorios( como incapaz / capacidad-poder secreto, inferior / manejo del proceso de toma de decisiones por mayoría, etc.) puedan aparecer perfectamente rearticulados en el discurso.