Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 226
de la fragmentación y Gaitán debe volver a la institución política de la que provino, pero a la que tanto criticó. Su retorno no estuvo cargado de bienvenidas. Adicionalmente, aquellos que formaron parte de la UNIR se sintieron defraudados por su conductor.
El país político y el país nacional
El gaitanismo logra paulatinamente reacomodarse frente a las fuerzas políticas imperantes, ahora desde adentro del liberalismo, elemento que implicaba una transformación en el partido. Durante el gobierno de López, en 1942 156, el discurso gaitanista apela a la“ restauración moral de la república”. Así, la moralidad se concebía como la política pura, la que estaba hecha de“ hombres limpios” y“ hombres sanos”.
Como indicamos anteriormente, se evidencia aquí una formidable estrategia para aglutinar la multiplicidad de enemigos bajo la denominación de la oligarquía. Ello mostraba una sociedad escindida por una“ falla” mayor a la partidaria, una nueva frontera que permitió homogeneizar la escena política bajo un enemigo único.
La oligarquía representaba un fenómeno de profunda raigambre y ahora era el enemigo histórico más poderoso del pueblo. Contaba con grandes estrategias de articulación y organización, mientras que la única estrategia del pueblo era la manifestación y la huelga. La oligarquía tenía nombre y apellido, eran las familias de herencias colonial, descendientes de terratenientes y comerciantes enriquecidos, los nuevos ricos de las últimas revoluciones y los“ politiqueros”.
Así, la política adquiría un nuevo sentido: frente a la política tradicional de la oligarquía, la política de“ los politiqueros, sucios, corruptos y fraudulentos”, se levantaba la“ nueva política”, la política de“ los puros, los sanos, los nuevos”, los que no estaban permeados por las“ malas mañas”, éstos eran los que Gaitán mostraba como sus amigos.
Dicha oposición entre los viejos de arriba y el pueblo como los nuevos de abajo fue también sintetizada bajo la noción de“ el país político”, la oligarquía y el“ país nacional”, el pueblo. La famosa metáfora del“ país político” frente a“ país nacional” comienza a tener auge a partir de la campaña presidencial que Gaitán inició en 1944. Conforme con la narrativa objetivante de Herbert Braun, a Jorge Eliécer Gaitán no le quedaba otra opción que jugar las reglas de la política dentro del liberalismo; primero, porque ahora podía presentarse como el verdadero liberal, y segundo, porque si hubiera mantenido su posición independiente,“ los convivialistas” 157 lo hubieran excluido, tanto física como ideológicamente( Braun, [ 1985 ] 2008, p. 162).
Se produce una estrategia discursiva de universalización con pretensiones de orden moral y verídico, ya que el pueblo gaitanista se presenta como evidencia del pueblo colombiano, y éste, a su vez, como la verdadera nación. La oligarquía parece, entonces, adquirir características externas, es la no nación. La oligarquía es un enemigo que hace uso de una suerte de ficción ideológica bajo la cual gesta odios para que el pueblo se mate a sí mismo. El odio gestado no es un odio desmedido, necesita hacer de éste un uso racional, para que en momentos de
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Recordemos que López Pumarejo fue presidente de Colombia en dos oportunidades( 1934-1938 y 1942-1945). Durante su primer período se intentó establecer un proyecto de reforma social política y económica denominada“ la revolución en marcha”.
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Este término es acuñado por el autor para designar a los políticos tradicionales y la lógica de las relaciones políticas que se generaba entre ellos en torno a la idea de“ convivencia” entre liberales y conservadores. Desde esta perspectiva, el texto está marcado por una constante tensión entre“ la política de los convivialistas” y la de Gaitán, quien en ciertos momentos juega bajo las reglas de la convivencia y, por otros, se aparta de ellas.