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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 222
de una grieta que era necesario colmar de una contingencia que era necesario superar.( Laclau y Mouffe, 1987, p.: 145)
Es posible advertir la incidencia de dos tipos de cadenas: cadenas de equivalencias, en ellas los grupos se ven operando y coparticipando en la persecución de una empresa conjunta que se contrapone a otras; puede corresponderse con la idea de“ nosotros”. Y las cadenas de diferencias, aquí los grupos se ven cerrados en sí mismos. Es la cadena opuesta a la anterior y se asemeja a la idea del“ ellos”.
Podemos decir, entonces, que para que exista política debe haber un enemigo público u“ otro” a partir del cual definirse por lógica del antagonismo, una frontera y un elemento excluido radical. Los denominados significantes vacíos desempeñan un rol importante en aquella configuración de las cadenas de equivalencia que permiten“ amarrar” los significantes en un discurso. La vacuidad del significante es posible, entonces, por aquella flexibilidad discursiva de los otros elementos significantes o conceptos con los que se encuentra en relación equivalencial. Ello conlleva, por un lado, a la amplitud de las cadenas equivalenciales, pero, al mismo tiempo, a su“ pobreza” de contenido, en la medida en que los discursos deben hacerse más vacuos e imprecisos para abarcar nuevas demandas.
Diálogos populares
La teoría de las mediaciones de Jesús Martín-Barbero y la teoría del discurso de Ernesto Laclau fueron interpeladas en el marco de un debate político-comunicativo más amplio 153. Debate que en nuestra región inicia hacia fines de los años 70, se extiende durante los años 80, y se configura desde al menos tres problemas claves: la recepción de la teoría de la hegemonía de Antonio Gramsci, la mediación del lenguaje y la pregunta por la democracia y el pueblo 154. En esta exposición nos centraremos en los dos primeros problemas mencionados – la recepción de Gramsci y las nociones de discurso propuestas por ambos autores –.
Aquí nos centraremos en abordar los puntos de contacto entre la perspectiva comunicativa de Martín-Barbero( 2003) y la de Ernesto Laclau( 2005) desde tres puntos de diálogo:( 1) el retorno a Gramsci;( 2) el giro semiótico: lejos de las dualidades, cerca de las complejidades y( 3) la inclusión abstracta y la exclusión material del el pueblo como sujeto político y comunicativo.
El primer punto de diálogo entre la perspectiva comunicativa de Jesús Martín-Barbero y la propuesta politológico-discursiva de Ernesto Laclau radica en la recepción de ambas propuestas de la teoría de la hegemonía. Dichas lecturas se plantean, así, desde una suerte de“ retorno” a los abordajes de Gramsci.
Desde los aportes de la teoría gramsciana se han establecido reformulaciones de las primeras propuestas del marxismo ortodoxo. Su principal aporte radica en superar la idea leninista de alianza de clases. El inconveniente de dichas alianzas es que no refieren a“ articulaciones genuinas”, sino a relaciones interclasistas de carácter coyuntural. Desde esta perspectiva, la hegemonía no constituía más que un paso hacia la consecución de un objetivo mayor, y se encontraba asociada con un ideal autoritario, al fundarse en una separación entre la“ vanguardia” y las“ masas”. Distinción asentada sobre un principio-privilegio del“ saber”, en
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Algunas de estas reflexiones fueron retomadas de Magrini, A. L.( 2012a).
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Para una aproximación a las relaciones entre“ lo popular” en Barbero y el populismo en Laclau, Véase: López de la Roche, Fabio( 1996)“ Aspectos culturales y comunicacionales del populismo rojista en Colombia( 1953-1957)”, y Magrini, A. L.( 2012b)“ Populismos e identidades políticas en América Latina. Aproximaciones político-comunicativas”.