Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 221
• Regímenes de institucionalidad: convierte la comunicación en cuestión de medios, en cuanto producción de discursos públicos hegemónicos, los cuales median entre las lógicas de producción y las matrices culturales.
• Las formas de socialidad: refieren a la dimensión de la cotidianidad. La comunicación como socialidad se dirime en cuestión de fines, los cuales estarían mediando entre las matrices culturales y las competencias de recepción.
• Las ritualidades: mediadoras de las relaciones entre las competencias de recepción y los formatos industriales. Las tecnicidades: que median entre las lógicas de producción y los formatos industriales.
Esta tesis pretende construir un mapa en el que los medios de comunicación pierden su lugar totalizador, lo cual ha implicado una ruptura con la teoría informacional, advirtiendo la necesidad de dejar de pensar en los medios masivos como meros artefactos tecnológicos para abordar el problema de la comunicación como proceso necesariamente mediado.
La concepción laclauniana de“ lo político” 152 es comprendida como lucha simbólica por el otorgamiento de significación a los fenómenos sociales y políticos. Los acontecimientos históricos no serían, entonces, independientes de las interpretaciones. Ello pone en duda la existencia de una verdad histórica, a partir de la cual se afirma que todo hecho está constantemente disputado.
La especificidad de lo político se encuentra definida desde la lucha por la imposición de sentidos. Así, la presencia de oposiciones resulta central para el establecimiento y formación de fronteras políticas. Desde esta perspectiva, todo discurso comprende las instancias del habla,“ lo que se dice”, y las prácticas sociales,“ lo que los actores hacen”. Así, discurso implica el proceso de lucha por imposición de sentidos desde un supuesto central: el carácter constitutivo( no divorciado) de lo político, lo social y lo discursivo.
Desde la perspectiva discursiva de Laclau y Mouffe, las prácticas hegemónicas son un tipo especial de articulación que dicta las normas dominantes que estructuran las formaciones sociales. Dos elementos son centrales para la formación de la hegemonía: en un primer lugar, la creación de una frontera que divida un“ nosotros” de un“ ellos”; y en segunda instancia, la presencia de significantes flotantes, flexibles y permeables al proceso de articulación.
Dos tipos de significantes son elementales para las formaciones hegemónicas: los significantes flotantes y los significantes vacíos. En principio, la distinción entre ambos radica en que los primeros se constituyen desde una lógica de exceso de significación, mientras que los segundos serían“ significantes sin significado”. Sin embargo, el autor nos recalca que la“ única forma fenoménica” de la vacuidad es la flotación, es decir, se da por exceso. En últimas, se trata de dos caras de una misma moneda, que no pueden ser abordadas desarticuladamente; si por un lado tenemos vacuidad es porque también estamos frente a un exceso de sentido.
[…]“ Hegemonía” hará alusión a una totalidad ausente y a sus diversos intentos de recomposición y articulación, que superando esta ausencia originaria, permitirán dar un sentido a las luchas y dotar a las fuerzas históricas de una positividad plena. Los contextos de aplicación del concepto serán contextos de una falla( en sentido geológico),
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La escisión entre el concepto de“ la política” y el de“ lo político” implica una distinción entre la esfera de lo óntico y la de lo ontológico. Así, la política implica una categoría que designa prácticas ónticas de la acción política convencional y gubernamental( política partidaria, acciones de gobierno, competencia electoral, creación de legislación, etc.) mientras que lo político designa la dimensión ontológica en tanto modo o proceso de institución discursiva de la comunidad( Marchart, O. 2009). Para una profundización de este debate véase: Biset, E. y Farrán, R.( 2011).