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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 211
construye.
Si nos detenemos en la categoría de movimientos sociales de Touraine como lo sugiere Múnera( 1998) podemos denotar tres incongruencias de su teoría de la acción: 1. la articulación para la lucha estructural no puede ser determinada a priori por los movimientos sociales, dada la heterogeneidad y fragmentación de las clase populares, lo que implica que la articulación demanda un encuentro entre posiciones diferentes para la unidad de acción; 2. La acción colectiva en sí misma no es portadora de la acumulación y la producción de modelos de conocimientos y culturales dado el papel determinante en ello de las clases sociales; 3. Al poner a los movimientos como los sujetos privilegiados de la historia el autor mezcla elementos de análisis con elementos proyectivos, restándole capacidad analítica a los mismos y poniendo el énfasis en apuestas ideológicas.
Por tales razones Múnera sugiere la idea de leer las luchas de las clases populares en clave de movimiento popular, con el fin de analizar la articulación de las acciones individuales y colectivas de las clases populares. Múnera, que apela al estudio de los movimientos populares, realiza un aporte para comprender la integración de las luchas en la categoría de pueblo, que tiene su raigambre anarquista, contra las distintas formas de dominación política y cultural que ejerce el capital, poniendo el énfasis en la noción de dominación y no de explotación, énfasis que se hace en la lectura de las clases subordinadas, donde la centralidad de la historia queda en dos clases en oposición. Sin embargo, al ubicar el análisis en los movimientos populares, anclados en las clases populares, la categoría de pueblo queda subsumido en el de clase, conservando la relación central que se constituyen dentro de las clases sociales, articulando la explotación y las otras formas de dominación del capital, integrando al pueblo y a los subordinados, en los cuales se expresa la explotación directa del capital, que define la relación con la apropiación y vínculo con la naturaleza
Sobre la idea de los movimientos sociales latinoamericanos, alejados de las discusiones de clase y la importancia de comprenderlas en el proceso articulado de las diversas formas que adquiere las luchas sociales, se han configurado diversos discursos, uno de ellos las expuestos por el posmarxismo, que buscan potenciar la diversidad de los sujetos, pero que a la vez dilata y fragmenta la solidaridad entre la diversidad de movimientos y apuestas. Así en el neoliberalismo, en Latinoamérica la clase dominante se ha potenciado y se unifica mientras que las clases populares se deterioran y se fragmentan por las fuerzas del mercado y del Estado, de esta forma dichos discursos terminan siendo cómplices del capital al reivindicar la alteridad, sin una apuesta clara sobre la disputa del poder, tendiendo a dispersar las fuerzas y las posibilidades de transformación( Vila, 1995).
La lectura de las culturas políticas alternativas, que surgen de comprender los movimientos populares en clave de movimientos sociales, que se expresan en la transformación cultural de la política, interpreta que la democracia latinoamericana es trastocada, trascendiendo las jerarquías de clase, raza y género. Sin embargo, dicha lectura carece de la concepción política de los propios movimientos sociales, que no se conforman en con la ampliación de la democracia, que los vincula marginalmente, y reivindican una disputa por la hegemonía-en sentido gransciano- y la construcción de un socialismo latinoamericano que se puede observar en las apuestas del MST o en las luchas en Bolivia.
Las apuestas de las articulaciones de los movimientos populares en Colombia, es la forma en la que podemos leer como se expresan las apuestas y los vínculos de las luchas de las clases populares en el periodo actual. Reconociendo que hay encuentros con movimientos políticos que tienen su disputa en la apuesta electoral y en la consecución de espacios dentro del Estado para incidir en la política pública. Por otra parte en la coyuntura actual los movimientos populares interpelan a los grupos insurgentes y al Estado a partir de las propuesta de paz, que