Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 210
camino, por el apoyo con el que contó y con las discusiones que logró desarrollar con las demás organizaciones en el recorrido hasta Bogotá, se transformó en la Minga Nacional de Resistencia Comunitaria, con la participaban de campesinos, procesos territoriales urbanos y estudiantes, que compartían sus demandas y reivindicaciones, sintetizadas en: 1. Tierra, Territorio ye Soberanía; 2. Vida y Derechos humados; 3. Modelo económico y legislación del despojo; 4. Acuerdos incumplidos, que hace referencia a los compromisos del Estado, con las organizaciones sociales que en su proceso de movilización negociaron con los gobiernos de turno, y no se llevaron a cabo; y 5. Agenda de los pueblos, que hace referencia a las articulaciones nacionales, con los pueblos de Latinoamérica y del mundo.
Con la movilización, la Minga logró entablar una negociación con el gobierno de Uribe entorno a los acuerdos incumplidos; que no obstante constituyó una nueva decepción para el movimiento 143, de modo que la Minga decide poner a caminar de nuevo la palabra por el territorio nacional constituyendo para esto las Mingas de pensamiento.
2. De los nuevos movimientos sociales a los movimientos populares y territoriales
Existe hoy una gran acogida de la concepción de un sujeto popular contenido en las luchas de los movimientos sociales, que de manera indistinta realizan sus apuestas dentro de los marcos de la democracia y que transforman la cultura política al transformar las prácticas políticas 144, donde rápidamente se abandona la concepción de clase para comprender la estructuración y la estructura de la sociedad. Lo anterior puede ser explicado a partir de las elaboraciones teóricas que emergen desde Touraine.
Nos dice Touraine( 1994) que“ el concepto de movimiento social debe reemplazar el de clase social, así como el análisis de la acción debe ocupar el lugar del análisis de las situaciones”( p. 240). Poniendo el énfasis en la necesidad de leer los actores, que modifican el todo social y material, para dejar de lado la noción histórica de los sujetos, circunscritos a la clase, que no permite una comprensión de la realidad total.
Advierte el autor de esta forma, el empobrecimiento de la categoría de clase para comprender el campo de las luchas sociales. Si bien la categoría, fue empobrecida en interpretaciones de Marx y en un marxismo reduccionista, no podemos dejar de lado la forma en la que se estructura y opera la sociedad, la cual está constituida por clases en su condición en sí, por tal razón continua latente la idea de un proyecto emancipatorio en la noción de clase, que más allá de cada movimiento social en particular, permite entender las solidaridades posibles de un sujeto popular, sus utopías y su lugar en la historia que se
fueron duramente reprimida por las fuerzas armadas( ESMAD y ejército nacional). En el 2007 se convocó a la propuesta de“ Parlamento Indígena y Popular”, que mostró la necesidad de concretar y sintetizar los ejes y puntos básicos de la movilización social: de esa forma fueron cobrando sentido e intención lo que se llamó los“ cinco puntos” de la Minga.
143
El Gobierno de Álvaro Uribe incito a los indígenas Nasa a que negociaran solos, pero en una apuesta de país y de clase popular, los indígenas negociaron como Minga, al cabo de seis meses el Gobierno por su ausencia, obligo a la Minga a cerrar el proceso de negociación con el gobierno.
144
Está perspectiva se presenta en Alvarez, Dagnino y Escobar, quienes sostienen que los movimientos sociales ponen en marcha una política cultural, al desafiar las fronteras de lo político, al subvertir las tradiciones dadas del sistema político, representado en el poder estatal, las instituciones formales y los partidos. Así transgreden las concepciones reduccionistas de la política, cultura política, ciudadanía y democracia, que se mantienen en los abordajes de la ciencia política tradicional, como de los abordajes que enfatizan en la movilización de recursos y procesos políticos. Lo anterior lo reafirman cuando dicen:“… los discursos y las prácticas de los movimientos sociales pueden desestabilizar y así – por lo menos parcialmente- transformar los discursos dominantes y las prácticas excluyentes de la“ democracia [ latinoamericana ] realmente existente”.( Álvarez, Escobar y Dagnino, 2000: 30).