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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 192
Como Hijos e Hijas de esas historias que han querido ser silenciadas y han sido tratadas de manera inequitativa, es decir, como generación que comprende que esa trayectoria de violencia y lucha ha definido el presente, la actividad política de Hijos e Hijas se propone como un espacio para la convergencia generacional que siente la necesidad de mirar al pasado para indagar por el fenómeno de terrorismo de Estado.“ Proponemos asumir la lucha por la memoria como resistencia, como construcción colectiva de una sociedad digna, donde la exigencia de la verdad y la justicia no es una tarea únicamente de los familiares: todos somos hijos e hijas de esta historia en conflicto”( Álvarez, 2008).
2.1. Hijos e hijas por la Memoria
La memoria es un recurso simbólico que va más allá de su papel cognitivo; tiene que ver con las formas de construcción colectiva que integran el desarrollo de las culturas y la conformación de identidades por medio de representaciones sociales, que dotan de significado las vivencias del conjunto. La Memoria como herramienta simbólica de resistencia social vuelca la atención sobre la historia real de la construcción de los territorios, no sólo planteada a través de relatos de hechos lineales, sino que permite generar un análisis de contexto que integra las diversas formas de expropiación de los territorios y la marcada persecución a los actores sociales.
Esta forma de acercamiento a las problemática sociales desde la perspectiva de la memoria permite dar un paso desde la concepción de la víctima, ya no como un agente externo a su historia sino como un sujeto vinculado y activo dentro de la construcción social. Aunque muchas de las apuestas del movimiento se enraízan en historias marcadas por el dolor de las pérdidas, el llamado es a salir del círculo‘ dolor-memoria-dolor’ y trascender la caracterización de“ víctima” que, en muchas ocasiones, se quiere imponer para minimizar la profundidad del conflicto. Por ello, desde el quehacer, se postula la memoria 128 como un llamado a la acción por la responsabilidad histórica con la transformación social.
2.2. Hijos e hijas contra la impunidad
El discurso de Hijos e Hijas se construye sobre la base del rechazo a la consolidación de los mecanismos de impunidad del Estado, y a la justificación de la sociedad en su conjunto de la violencia contra las organizaciones, los movimientos y los partidos que han apostado a cambios estructurales en la sociedad colombiana, perpetuando de esta manera la desigualdad social. Si bien no descartamos los procesos de justicia de cara al Estado y las instancias internacionales, consideramos fundamental cuestionar la propia formulación de los conceptos que le dan base a la justicia que ahora tenemos.
Con el proceso de desmovilización del paramilitarismo, que tiene lugar bajo la presidencia de Álvaro Uribe, las organizaciones sociales y políticas del país vieron como décadas de muerte y despojo se condenaban de manera casi que definitiva a una historia de impunidad, la cual se legitimaba a través de la 975 de 2005, o Ley de Justicia y Paz. En declaraciones públicas ex jefes paramilitares como Salvatore Mancuso y Vicente Castaño reconocieron que el 35 % del Congreso estaba al servicio de los intereses de los grupos paramilitares. En este sentido, las políticas de la memoria impulsadas por los sectores de gobierno han reforzado la impunidad y han impedido el diseño de arquitecturas simbólicas proclives a la superación del
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Hijos e Hijas propone prácticas de memorialización que se articulan a tres tipos de memoria: Memoria para la transformación, memoria de los movimientos y memoria de largo plazo