Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 191
sujeto que resiste, pues se le desliga de los escenarios de discusión y de construcción de la vida social, socavando su potencial emancipatorio y su condición de igualdad, frente a los demás actores sociales. A esta labor han venido contribuyendo los dispositivos de socialización como el Estado, la iglesia, los medios masivos de comunicación y la academia, a través de la elaboración de relatos y narrativas en las que los actores vulnerados son reducidos a pacientes, y los actores generadores de la violencia son exaltados en su papel de victimarios o, dicho de otra forma, como agentes con potencialidad para la acción.
Esta situación, vigente en la construcción de marcos de justicia transicional a través de diversos instrumentos legislativos— Ley 795 de 2005, Ley 1448 de 2011 y Acto Legislativo 1 de 2012—, ha fomentado un ambiente propicio para la negación de la dimensión política de las banderas de los movimientos sociales y, mediante dichas omisiones, ha eliminado la presencia de muchas de estas reivindicaciones en los procesos de elaboración de memoria colectiva. Estas legislaciones han abonado el camino para el despliegue de acciones desde la institucionalidad, que contribuyen a construir una noción de víctima disfuncional a los procesos de empoderamiento individual y colectivo, y, en consecuencia, a la posibilidad de dar solución a las contradicciones sociales que dan sustento a la violencia en Colombia. Así, la identidad de‘ la víctima’, sin desconocerse las vulneraciones de las que estas sido objeto, ha propiciado la construcción de un discurso alrededor de un sujeto abstracto, universal y atemporal, carente de posición social y de proyecto político, regulado a través de políticas que adquieren un carácter asistencialista y subordinado a una lógica mercantil de costo-beneficio, que subsume el papel político y simbólico que dichas medidas deberían tener, al tiempo que despoja a las personas vulneradas de su condición de sujetos de derechos.
La despolitización de la memoria colectiva, a través de medidas que pretenden generar una apariencia de reconciliación, redunda en la omisión de los asuntos estructurales que fomentan la desigualdad, la exclusión y la marginación, y, mediante dicha omisión, la continuidad de las formas de poder y dominación desde las que dichas asimetrías sociales se sostienen. Esto asegura los lugares jerárquicos de privilegio y de prestigio social de los perpetradores de las distintas modalidades de victimización y de vulneración, con lo cual se refuerza la impunidad y se propician las condiciones para la continuidad de las causas estructurantes de la violencia.
2. La experiencia de un movimiento: hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad
En medio de este panorama, hace varios años se constituyó el movimiento de Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad, como movimiento generacional que aporta a develar la verdadera historia de los procesos sociales con la memoria como herramienta para la construcción de país. Hijos e Hijas se viene consolidando como un movimiento que instala su mirada sobre la lucha en contra de la impunidad y al mismo tiempo cuestiona al aparato estatal al evidenciar la falta de garantías para los procesos sociales.
Hijos e Hijas surge en medio de la historia de exterminio de líderes sociales, padres y madres, seres humanos con historias enmarcadas en vínculos afectivos familiares y colectivos. Su eliminación es un intento de desaparición de las luchas sociales y políticas que han buscado construir un país desde diversos proyectos de izquierda, pero también es el intento de eliminación de los diversos procesos subjetivos que los sustentan. Así, esa historia ha estado marcada también por la impunidad y por constantes olvidos impuestos no solo a sus familias, sino a la colectividad en su conjunto. Por esta razón, Hijos e Hijas es un movimiento que se construye de la mano de diversos tipos de procesos organizativos de movilización social, que han sido fracturados y se les ha impedido la función de recordar lo que somos y lo que queremos.