Jul 25 2013 (Jul. 2013) | Page 193

Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 184
jugado un doble papel. Por una parte, son productores de datos e información, pues no sólo trasmiten noticias, sino que contribuyen a determinar qué hecho se considera noticiable, al tiempo que definen los criterios y el enfoque para la elaboración de los discursos mediáticos; en esta medida, son creadores de opiniones.
Por otra parte, actúan como instancias para la conservación de archivos, los cuales se constituyen en fuentes esenciales para cualquier emprendimiento de reconstrucción histórica. No obstante, este archivo, cuyas pretensiones de objetividad se derivan del discurso dominante de la supuesta neutralidad mediática, es portador de representaciones sociales que están nucleadas en torno a los intereses de quienes inciden en los procesos de producción discursiva. En este sentido, bien sea desde la presión económica de la pauta publicitaria, los intereses clientelares y la identidad ideológica, o ya sea por medio de formas de presión externas articuladas a mecanismos de violencia como la intimidación y el asesinato, sólo una parte de los hechos y actores tiene espacio en este archivo de noticias. Este hecho se acentúa más en razón de la persistencia de la guerra y los diversos mecanismos de censura que afectan la dinámica mediática.
La magnitud del conflicto social, político y armado colombiano ha tenido diversas formas de cobertura mediática que varía en función del medio, los agentes patrocinadores de dichos medios y los compromisos económicos y políticos de sus directores y editorialistas. La injerencia mediática en los procesos de construcción de memoria colectiva se ha llevado a cabo a través de dos fórmulas principalmente: por una parte, mediante la presión que, en tanto agente sociales, ejercen sobre el conjunto del campo mediático a través de la dinámica de la competencia por el rating, en el caso de la televisión; por la audiencia, en el caso de la radio; o por los cibernautas, en el caso de la Web. Por otra parte, a través de la elaboración de discursos mediáticos en los que, como lo proponen Pardo( 2012), Kress( 2010) y van Dijk( 1990), se movilizan diversos recursos semióticos y estrategias discursivas para la construcción representacional de los fenómenos sociales que son referenciados.
La forma guerrerista como los medios de comunicación han hecho cobertura del conflicto armado y la reproducción de formas de espectacularización, naturalización, ocultamiento y sustitución ha redundado en el posicionamiento jerárquico de racionalizaciones en las que el ejercicio político es conceptualizado bajo la lógica amigo-enemigo propia de los regímenes totalitarios, se ha promovido la poca reflexividad social sobre los asuntos representados mediáticamente, se ha contribuido a la estabilización de la impunidad y se han desestimado las visiones de quienes han sido victimizados por los actores armados del conflicto, incluso, en algunas ocasiones, ubicándolos en el lugar de los victimarios y atribuyéndoles las responsabilidades de éstos. Estas formas de representación, además de simplificar arbitrariamente la realidad, se han constituido en mecanismos que han obstaculizado la necesaria comprensión colectiva de los problemas sociales, despotencializando las posibles resistencias que se podrían derivar de una más integral interpretación de los acontecimientos que son mediatizados.
El efecto de las formas como los medios han condicionado discursivamente los procesos de comprensión de la dinámica del conflicto ha sido conceptualizado por Pardo y Hernández( 2007) bajo la noción de‘ parálisis cognitiva’, a través de la cual se designa la incapacidad para la comprensión que se deriva de procesos de producción de significado, en los que se conjugan, de manera estratégica, recursos expresivos que evocan emociones, subjetividades y respuestas cognitivas diversas a formas de nominación tendenciosamente empleadas, estrategias de atribución, mecanismos de narrativización y elementos discursivos estresores que impiden el procesamiento subjetivo e intersubjetivo de la información que se propone mediáticamente.