Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 178
proyectos de futuro.
La memoria, como campo de batalla, se distancia de la historia principalmente en el método aunque comparten un mismo objeto: el pasado. La primera " entendida como las representaciones colectivas del pasado tal como se forjan en el presente, estructura las identidades sociales, inscribiéndolas en una continuidad histórica y otorgándoles un sentido, es decir, una significación y una dirección "( Traverso, 2007: 69), se articula a la construcción de narrativas sobre hechos y la recordación de estas narrativas como parte de los procesos de implantación, mantenimiento o cuestionamiento de un orden social específico, propende por una interpretación de los sentidos que los diferentes actores dan a lo ocurrido y a las diferentes significaciones y representaciones sociales que suscita. La memoria depende de un tiempo y un espacio de evocación( Halbwachs, 2011) que la alimenta y la hace plural y contradictoria en algunos casos, así como necesaria según los desafíos del presente. Por tanto,“ no existen memorias neutrales sino formas diferentes de articular lo vivido con el presente. Y es en esta articulación precisa, y no en una u otra lectura del pasado, que reside la carga política que se le asigna a la memoria”( Calveiro 2006: 377), siempre desde una lectura espacio-temporal situada.
Colombia ¿ un momento histórico propicio para la memoria?
Colombia es un país que vive un conflicto interno, donde la confrontación armada es sólo una expresión del mismo. Es un síntoma de las grandes contradicciones que experimenta la nación determinantes en la construcción del imaginario social, en donde participan diversos actores sociales e intervienen dinámicas políticas y económicas, que se manifiestan de formas diferentes en lo local y lo regional, producto del desarrollo histórico. La complejidad que acarrea la comprensión del conflicto, ha dificultado el uso de categorías convencionales para su nominación, sin embargo, la " teoría de la guerra ", ha aportado elementos que consideramos importantes para su caracterización. Sus denominaciones, en tanto construcciones sociales-inmersas en relaciones de poder-, comprometen igualmente el sentido histórico del conflicto y sus interpretaciones, las posibilidades de su resolución( reduciéndose o ampliándose), las formas que adquiere la memoria y las representaciones colectivas del mismo, así como las posturas institucionales y las políticas públicas respecto a la materia.
El tránsito de una sociedad dual a una global, tuvo repercusiones particulares en la interpretación de la realidad colombiana del último medio siglo. Las caracterizaciones del conflicto han tenido connotaciones en el ámbito político, militar y jurídico no sólo a nivel nacional, sino también, en el ámbito internacional, delimitando las políticas internas en materia de seguridad, así como la participación o intervención de otros países en la problemática( Medina, 2008).
En este sentido, bajo la lógica de la Guerra Fría, los conflictos se entendieron como guerras revolucionarias, luchas anticoloniales y de liberación nacional y social en sus diferentes modalidades. La lucha contra el comunismo, trajo consigo la Doctrina de Seguridad Nacional implementada en varios países de América y la propagación de Conflictos de Baja Intensidad( Medina, 2008), así como la implantación del modelo neoliberal mediante lo que Klein( 2008) define como doctrinas de shock impulsadas desde la Escuela de Chicago. En el periodo post Guerra Fría, los conflictos se han venido asumiendo bajo la denominación de nuevas guerras, ahora enmarcados en la guerra contra el terrorismo y el narcotráfico( Medina, 2008), guerras que han posibilitado un reposicionamiento estratégico de la potencia capitalista en el mundo. En la historia del conflicto interno en Colombia es posible observar las variaciones que ha sufrido gracias a la mutación de sus actores y lógicas territoriales, pero también a este