Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 177
La concepción del sujeto como constructor de su realidad en medio de unas circunstancias específicas, y la consideración de la memoria desde el ejercicio reflexivo, permite establecer el pasado como un referente para la vivencia del presente y la construcción del futuro.
En América Latina, la reflexión sobre la memoria se convierte en un elemento clave para el desarrollo de la democracia y la superación de los estados de represión. Muestra de esto son los trabajos liderados por Elizabeth Jelin y Carlos Ivan Degregori, quienes a finales de la década de 1990 coordinaron el programa de investigación sobre las Memorias de la represión política en el Cono Sur.
La investigación, llevada a cabo del 2002 al 2005, realizó el estudio de la situación en Perú, Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay; con ella se pretendían“ contribuir a encontrar algunas herramientas para pensar y analizar las presencias y sentidos del pasado”; las aproximaciones se realizaron“ en distintos niveles y planos, en lo político y en lo cultural, en lo simbólico y en lo personal, en lo histórico y en lo social”( Jelin, 2002: 2).
Jelin señala que“ la urgencia de trabajar sobre la memoria no es una inquietud aislada de un contexto político y cultural específico. Aunque intentemos reflexiones de carácter general, lo hacemos desde un lugar particular: la preocupación por las huellas de las dictaduras que gobernaron en el Cono Sur de América Latina entre los años sesenta y la década de los ochenta, y lo elaborado en los procesos posdictatoriales en los años noventa […] Una vez instalados los mecanismos democráticos en el nivel de los procedimientos formales, el desafío se traslada a su desarrollo y profundización […] En la actualidad algunos creen que la represión y los abusos son fenómenos del pasado dictatorial. Otros centran su atención en las formas en que la desigualdad y los mecanismos de la dominación en el presente reproducen y recuerdan el pasado. El pasado dictatorial reciente es, sin embargo, una parte central del presente. El conflicto social y político sobre cómo procesar el pasado represivo reciente permanece, y a menudo se agudiza”( Jelin, 2002:3, 4).
Así, sin ser propiedad exclusiva de los sectores subalternos, la memoria se ha constituido tanto en herramienta como en escenario de lucha contra las formas de dominación, ya que los sectores detentadores del mayor poder, sin abandonar la violencia de Estado como mecanismo de represión, actúan sobre el control de las intenciones mediante la coerción y la impunidad, en donde la implantación de memorias con pretensiones históricas, cerradas y acabadas juega un papel fundamental.
La serie sobre los trabajos de la memoria, recoge investigaciones que indagan las relaciones de poder entre los diferentes actores, sus motivaciones y las estrategias para manifestar su posición frente al pasado, poniendo en evidencia los procesos de autocensura y de posicionamiento del recuerdo desde el espacio no institucional. Estos estudios buscan evidenciar las estrategias con respecto al pasado que han tenido los diferentes actores haciendo énfasis en el hecho de que en el plano institucional y niveles del Estado( Ejecutivo, aparato judicial, legislaturas nacionales y provinciales, comisiones especiales, las Fuerzas Armadas y policiales), se ha optado en mayor medida por guardar silencio.
En el plano social y cultural se ha hecho contrapeso ya que“ los movimientos de derechos humanos en los distintos países han tenido una presencia significativa, ligando las demandas de saldar cuentas con el pasado( las demandas de justicia) con los principios fundamentales de la institución democrática. Los afectados directos de la represión cargan con su sufrimiento y dolor, y lo traducen en acciones públicas de distinto carácter. La creación artística, en el cine, en la narrativa, en las artes plásticas, en el teatro, la danza o la música, incorpora y trabaja sobre ese pasado y su legado”( Jelin, 2002: 2). Estas nuevas dinámicas abrieron un escenario de análisis para pensar la subjetividad como construcción social y colectiva, evidenciando su dimensión política y, dentro de ella, el tema de la memoria y las utopías, entendidas como