Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 158
académicos, más cuando se trata de programas de formación pos gradual a nivel de especialización o maestría que estarían dentro de ese lapso de tiempo, o de cursos cortos o tecnicaturas que no ameritan una estancia larga en el país de recibo.
Respecto a los motivos de la migración actual, el informe del Consulado señala que se trata de una población mayoritariamente de sectores sociales medios, que se decide por Argentina como un país que ofrece estudios superiores de calidad a un menor costo comparado con otros países y con Colombia. Sin embargo, en el trabajo de campo exploratorio a partir de la consulta los migrantes, además de apelar a razones de costo – beneficio en términos educativos, se aducen motivos diversos que pasan por la experiencia de vida en el exterior, las redes sociales de familiares, amigos, vecinos o compatriotas que viviendo en la Argentina generan la expectativa y facilitan la llegada de nuevos migrantes; la valoración social que en Colombia tiene la obtención de un título educativo en instituciones mejor posicionadas según estándares internacionales; la flexibilidad que brinda Argentina en cuanto a trámites migratorios; y también razones de carácter político que, desde Colombia, impulsan la salida voluntaria hacia la Argentina.
Notas finales, tareas y preguntas a desarrollar
Los subsistemas universitarios de los países presentan notables diferencias a pesar de elementos comunes, tales como las orientaciones de las políticas educativas a finales del siglo XX. La configuración de un sistema educativo en Argentina desde la década de 1880 que buscaba la masificación de la educación como elemento constructor de una ciudadanía“ civilizada”, contrasta con el proyecto que se desarrolló en Colombia durante la misma época, el cual apostó por el establecimiento de un sistema educativo para la élite con escasa secularización. Mientras en Argentina se edificó el proyecto político alrededor de un Estado educador, en Colombia no fue posible la separación de la Iglesia y el Estado en la estructura del orden político y social, de manera que se estableció un sistema educativo donde el Estado era el financiador y la iglesia la administradora.
En Argentina, la tendencia expansiva del sistema educativo se manifestó en el nivel secundario a partir de la década de 1930 y se profundizó desde mediados de siglo XX, conformando un sistema masivo que, en alguna medida, también incluyó a la universidad. En Colombia la masificación llegó de forma tardía con el desarrollismo y estuvo orientada a la formación de mano de obra calificada, como mecanismo de control ideológico de las masas agitadas por las luchas bipartidistas y la guerra fría. Desde los años setenta se logró una suerte de“ universidad de masas” debido al crecimiento del sector privado, orientado a satisfacer la demanda de los sectores populares con una propuesta educativa de baja calidad, estructurada con menores y bajos criterios de selección académica de los estudiantes y con una oferta académica compatible con las jornadas laborales de aquellos.
Durante la década de los años 90, las reformas estructurales del Estado y la economía empobrecieron a gran parte de la población e impactaron considerablemente el sistema educativo, favoreciendo su mercantilización y profundizando su elitización. En Argentina, dichas reformas consolidaron el proceso, iniciado en los años setenta, de aumento de la brechas socioeconómicas entre la población. En Colombia se agudizó la antigua desigualdad económica y social, con alarmantes pérdidas de algunos derechos ganados desde la segunda mitad del siglo XX en salud, educación y condiciones de trabajo.
La situación y respuesta de los Estados frente a las consecuencias de las políticas neoliberales han sido diferentes. Mientras en Argentina se ha intentado revertir la desigualdad