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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 146 propenden por la integración y la revaloración de América Latina. Los sistemas educativos: Argentina, Colombia y la educación universitaria
Este apartado esboza una comparación de los sistemas educativos de Colombia y Argentina a partir de algunas características estructurales que impulsarían a los jóvenes colombianos a la búsqueda de oportunidades educativas en el país austral, con especial énfasis en el subsistema universitario. Para ordenar dicha comparación, haremos el siguiente recorrido: surgimiento y consolidación histórica del sistema educativo de cada país haciendo énfasis en el subsistema universitario y su fragmentación público-privado, finalmente, abordaremos las formas de selección y permanencia en la educación superior con base en cifras oficiales.
Argentina
Los sistemas educativos modernos, desde su emergencia y consolidación durante el siglo XIX, se han caracterizado por una expansión constante que se ha manifestado de diversas formas de acuerdo a la configuración política, económica e ideológica de cada país.
El modelo de Estado argentino de la segunda mitad del siglo XIX, implementado por llamada“ generación del ochenta”, buscó la escolarización masiva en el nivel básico como una vía de“ civilización” y homogeneización de la población, primero local y luego inmigrante. Desde la ley 1420 de 1884, que decretó la primaria obligatoria, estatal y laica, y otras acciones previas lideradas por Domingo F. Sarmiento, se impulsó la formación masiva de docentes y la creación de escuelas normales cuyo resultado fue la rápida y creciente cobertura de la primaria, así como la drástica reducción del analfabetismo. La educación secundaria, por el contrario, tuvo una impronta excluyente basada en formación enciclopédica que preparaba a los jóvenes de la élite para el ingreso a la universidad. Este modelo de secundaria, contaba a principios del siglo XX con 6.700 alumnos mientras que en la primaria asistían 450.000.
Desde los años treinta del siglo pasado, la alfabetización masiva y las condiciones políticas generaron un ambiente para la inclusión en la secundaria de sectores sociales en ascenso y posteriormente, durante el peronismo, ingresó una parte de los sectores populares; tendencia que se consolidó a partir de 1983. Mientras que en los primeros treinta años del siglo XX se sumaron unos 80 mil alumnos a la secundaria, entre 1930 y 1960 accedieron 480 mil nuevos estudiantes, es decir, un 24 % de los jóvenes. Para el año 2000 el porcentaje era del 73 %.
Debemos señalar que esta masificación también ocurrió en otras partes del mundo debido a la“ tendencia expansiva” mencionada, lo cual no significó una transformación estructural de la secundaria en aspectos de igualdad, retención, terminación, posibilidades laborales y de acceso a la universidad; temas complejos e inabordables acá.
El origen del sistema argentino es un típico caso de Estado educador, que luego redujo su cobertura pública entre los sectores medios y altos con el crecimiento del sector privado desde mediados del siglo XX; tendencia que se acentuó con las transformaciones socioeconómicas derivadas de las políticas de las dictaduras( especialmente la última, 1976-1983) y las“ reformas estructurales” de los años noventa, implementadas rápidamente bajo la hegemonía del Consenso de Washington.
Algunos autores usan la poco feliz expresión“ latinoamericanización” de la Argentina, para señalar cómo los principales indicadores sociales del país se acercaron a los promedios definidos como históricos para la región. En 1980 en Argentina había un 4,7 % de pobres mientras que en América Latina la proporción era del 29,5 %; para el año 2007 había en la