Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 121
Los fracasos del gobierno colombiano por establecer y mantener el ejercicio de las potestades soberanas y aplicar su ordenamiento jurídico a toda la población dentro del territorio, sumado a la guerra contra el crimen organizado, han convertido a Colombia en un Estado débil, en crisis. Los Estados en crisis, también denominados Estados Fallidos son en términos generales aquellos con deficiencias en el gobierno, la noción de estado en crisis es difusa y de él se ha dicho:
“[…] no queda claro si la concepción de falencia o fracaso se refiere al aparato del Estado, a la organización política de una nación, o al Estado-nación en su conjunto … Creemos que no es infrecuente que haya serios problemas con el funcionamiento de las instituciones del Estado … Pero no es una ocurrencia frecuente que una nación o pueblo, sin mayores interferencias del mundo exterior, se muestre incapaz en el tiempo de encontrar fórmulas más o menos eficaces para gobernarse. Sin embargo, la connotación de la expresión Estado fallido, que no es fortuita, es la de un grupo humano probadamente incapaz o incompetente para el autogobierno”( Alcalde, 2004:34)
Esta definición ha dado lugar a tres maneras distintas de categorizar los Estados fallidos:
Existen tres categorías para clasificar las diferentes interpretaciones de los Estados fallidos: i. En primer lugar, tenemos aquellas explicaciones que se centran en explicaciones“ ideológicas”, es decir, que buscan legitimar y sostener una visión distorsionada de inferioridad de los Estados fallidos, y así poder intervenir en ellos. ii. En segundo lugar, tenemos las explicaciones que privilegian deficiencias o características particulares en las sociedades y los gobiernos de los países subdesarrollados. iii. Finalmente, existen las explicaciones que relacionan a los Estados fallidos con el funcionamiento del sistema internacional en los últimos doscientos años. Estos tipos de explicaciones no son excluyentes entre sí.( Ibidem, 34).
Para el análisis que se propone realizar, se ubicará al caso colombiano dentro de la primera clasificación realizada por Alcalde:“ i. En primer lugar, tenemos aquellas explicaciones que se centran en explicaciones“ ideológicas”, es decir, que buscan legitimar y sostener una visión distorsionada de inferioridad de los Estados fallidos, y así poder intervenir en ellos”( Alcalde, 2004:34)
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la política estadounidense de defensa de sus intereses nacionales utilizó como estrategia la intervención militarizada ante escenarios de narcotráfico, insurgencia y terrorismo. La intervención realizada bajo esta óptica tenía como objetivo apoyar a los estados débiles en su lucha por desembarazarse del narcoterrorismo, el cual constituía un riesgo estratégico a la seguridad nacional y a los intereses de los EE. UU. En este contexto surge el Plan Colombia como una política necesaria para evitar el colapso político y social del país, y se erigió como la alianza que marcó en los últimos años las relaciones de Estados Unidos y Colombia en la política internacional. Sin embargo, tras la fachada de“ una operación de rescate de un estado en proceso de fracaso”( Woodrow Wilson, 2002:59) el Plan Colombia ha sido un instrumento de intervención en el campo económico, político e institucional. Luego, el caso Colombia es la consolidación de la intervención norteamericana, es la forma táctica del imperialismo actual.
1.1. El imperialismo norteamericano
En este análisis, se definirá el término imperialismo, como proyecto político específico, propio de agentes cuyo poder se basa en el control sobre un territorio y la capacidad de movilizar sus recursos humanos y naturales con finalidades políticas, económicas y militares. Dicho proyecto político, es ejemplificado por las políticas de dominación de los Estados Unidos, patentizado desde la doctrina Monroe a todo el mundo.