Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 98
estamos triplicando la ayuda militar a Colombia” 64.
Se explica entonces, cómo es que gradualmente las empresas extranjeras han aumentado su“ confianza inversionista en el país”, luego de la aplicación de grandes proyectos geopolíticos de carácter internacional, como el Plan Colombia, el Plan Patriota o la Iniciativa Regional Andina, que entre otras, conforman un paquete de medidas macro tendientes a garantizar la seguridad militar para la extracción de“ recursos”, en cuyo centro, se encuentra la nación colombiana y sus países circunvecinos.
De esta forma, las estrategias amparadas en la lucha anti-insurgente y el combate contra el narcotráfico, han sido utilizadas realmente para extinguir cualquier tipo de descontento social y aprovechar el conflicto armando nacional, facilitando el alcance transnacional en las regiones y generar más violencia. Por ello,“ es claro que las estrategias militares aparentan una acción inicialmente contra las drogas y ahora la lucha antiterrorista, pero a su vez esconden su objetivo principal, como es el de facilitar las condiciones para la inversión extranjera y la extracción de los recursos propios del área”( Molano, 2005: 23). Por ejemplo,“ para las comunidades indígenas es evidente, que donde se instala la empresa se agudiza el conflicto armado en la región por la importancia económica que estos procesos productivos revisten”( Cecoin, 2005: 93).
Mediante el uso de la fuerza también se puede contrarrestar, mediante la represión dirigida, las innumerables críticas y luchas sociales que despiertan los megaproyectos extractivos, que generalmente vienen surgidas desde los sectores populares. Varias zonas de extracción de“ recursos” estratégicos son custodiadas( muchas veces luego de señalarlas como áreas de influencia guerrillera) y posteriormente, las organizaciones sociales son estigmatizadas, ya que pueden impedir el desarrollo de un megaproyecto de esta clase.“ Una vez instalada la visión del otro como“ terrorista”, se justifica la aplicación de medidas violentas en su contra, bajo el paraguas de la legitimidad del uso de la fuerza por parte del Estado, como supuesto defensor de la“ democracia” en contra del terrorismo”( Cuervo y Villamil, 2011: 8).
La coincidencia espacio temporal entre cierto accionar militar- paramilitar con el escenario de incidencia transnacional, ha inducido a una la crítica situación en diversas regiones, donde conforme se descubren nuevos yacimientos, se requieren de zonas“ despejadas” para la inversión, lo que deriva en posible destrucción del movimiento social regional 65. Y aunque la lucha contra la subversión es pretexto para la intervención, no se descarta un blindaje de contención por parte del actor corporativo, contra esta otra fuerza política interna. De esta manera, las empresas firman contratos de seguridad con el ejército colombiano para recibir protección por“ ataques de la guerrilla”, aunque tácitamente también es un acuerdo con fuerzas paramilitares dada su relación simbiótica( Sintraminercol, 2004) 66.
La otra faceta del fenómeno transnacional
La inversión extranjera en Colombia, materializada en megaproyectos extractivos de este tipo y encabezada por grandes capitales, no genera progreso y desarrollo como lo ventilan sus
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Frase pronunciada por el Secretario de Energía de Estados Unidos de la administración Clinton en el año 1999 en Cartagena( Sintraminercol 2004:23).
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“ Al amparo de acuerdos de ayuda militar, el gobierno colombiano genera todo tipo de acciones legales e ilegales para garantizar la inversión extranjera”( Sintraminercol 2004: 90).
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Y es que“ detrás de esta ofensiva estatal con abierta colaboración paramilitar, se busca brindar seguridad a las empresas transnacionales”( Preaudiencia Arauca, 2006). En el caso de los hidrocarburos colombianos,“ las líneas económicas de comunicación entre el ejército y las empresas petroleras, están de esta manera totalmente abiertas”( Ryggvik, 2000: 35).