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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 93
90, se inicia un segundo momento con el decaimiento estrepitoso de los campos petroleros, a causa de la desaforada y rápida extracción de las reservas de crudo, que impulsaba el capital internacional con fines a la exportación. Esto planteó un escenario preocupante de desabastecimiento interno de combustibles, lo que aumentaría la dependencia internacional de Colombia como futura compradora de petróleo.
No siendo suficiente con ello, paralelamente se produjo un fenómeno inducido de apertura masiva del territorio nacional para la exploración geológica, en abierta oferta a los inversores privados, mediante ciclos de subasta de diversos bloques de extracción petrolera. Además, se abrió un proceso de privatización de la empresa estatal Ecopetrol a través de la venta de acciones y se comenzaron a usufructuar en forma masiva y por primera vez, las reservas internas de gas para el consumo energético doméstico( pero con fuerte participación de capitales privados). En líneas generales, el Estado nacional sucumbía cada vez más ante las presiones internacionales.
Sin abandonar esta lógica extractivista, a mediados de la década del 2000 irrumpe un tercer momento, donde el gobierno impulsa un agresivo plan de búsqueda de nuevas reservas y aprovecha al límite lo que pueden ofrecer los pequeños campos de crudo disponibles, logrando nuevamente un repunte en la producción. Un proceso impulsado por una empresa Ecopetrol parcialmente privatizada y el incremento de la inversión transnacional en el sector. En ese sentido, petroleras de“ talla mundial” como la española Repsol YPF, la anglo holandesa Royal Dutch Shell, la brasilera Petrobras y la estadounidense Exxon Mobil, junto a empresas como la francesa Hocol, han jugado un rol protagónico en labores de exploración, extracción, transporte y venta de hidrocarburos en Colombia.
Pero los proyectos que se han destacado, retomando lo mencionado anteriormente, son los campos de Cusiana y Cupiagua, controlados por BP en alianza con Triton y Total de Francia, juntos, en asocio con Ecopetrol. Igualmente, el proyecto Caño Limón, liderado por la empresa Occidental, se realiza en asocio con Ecopetrol. Son proyectos que siempre han manteniendo el control de los Oleoductos Ocensa y Caño Limón Coveñas, respectivamente, líneas estratégicas de conducción, las cuales llevan el crudo del interior del país a la Costa Caribe y finalmente, hacia los mercados internacionales.
Por otra parte, aunque son decenas de empresas y campos petroleros en operación en el país, se destacan entre otros, los campos sub marinos del Caribe colombiano, denominados Chuchupa I y II, los cuales son controlados por la petrolera Chevron Texaco en asocio con Ecopetrol( monopolizando más de las dos terceras partes de los“ recursos” gasíferos para el consumo interno, a través de este proyecto). Terminando la primera década del 2000, se resalta la consolidación en la escena nacional de la empresa privada Pacific Rubiales, controlando varios de los más importantes campos de petróleo al sur de la Orinoquía colombiana y contribuyendo significativamente al alza de la producción de crudo nacional. Por cierto, juntando toda la producción interna, el gobierno aspira pronto llegar a la cifra del millón de barriles diarios de producción nacional.
Haciendo un salto de renglón productivo, como resultado de las dinámicas descritas, hay un entre cruce entre la producción de petróleo y la extracción minería, siendo más favorable el entorno económico y político próximo, para este último sector. Desde hace casi una década, se está difundiendo desde los organismos del Estado, la idea de que Colombia es un“ país minero”. Anteriormente, durante la década de los 90, la firme convicción del gobierno colombiano, era la de ser una nación con vocación petrolera, justo antes que decayera la producción de los principales campos de extracción de crudo en la década del 2000. Y mucho antes, durante casi un siglo( el siglo XX), hubo una apuesta estatal por una economía basaba principalmente en la producción cafetera, hasta que a principios de los noventas, con una