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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 92
macroeconómicos del país.
Pero no es hasta la llegada de los años ochenta, cuando la economía en base al petróleo, comienza a dar un vuelco y un respectivo relanzamiento, al hallarse las importantes reservas de crudo de Caño Limón( en el departamento de Arauca) al centro oriente del país. Así, emergen nuevamente las aspiraciones trasnacionales de la rama, al posicionarse la empresa OXY( Occidental Petroleum Company), como la compañía estadounidense que abanderaría en adelante este proyecto en los Llanos Orientales del país. Fueron estos campos de hidrocarburos, los que visibilizarían a Colombia en el mercado internacional del sector y que quizás planteaban un escenario propio de autoabastecimiento de combustibles, alejándose de la posibilidad de depender como importador de crudo.
A mismo tiempo, comenzaban a inaugurarse y operar los enormes campos de extracción minera, fenómeno nunca antes experimentado en el país. Primero, hubo la apertura del complejo Cerrejón y luego de Cerromatoso, ambos localizados en el Caribe colombiano, para la extracción de carbón y níquel, respectivamente. Ello conllevaría a un salto cualitativo en la materia, que lanzaba a Colombia al comercio de minerales a gran escala, donde la extracción por la vía transnacional, poseía un peso considerable. Se descubrió entonces que Colombia poseía una de las reservas de carbón y de níquel más grandes del continente, lo que luego la catapultaría a ser la principal exportadora de carbón de América Latina y la primera de níquel en la escala suramericana.
En general, los años ochenta marcaban un hito de expansión transnacional en proceso de renovación, estableciéndose un nuevo ciclo de ensanchamiento de la acumulación empresaria internacional en la rama extractiva, donde países como Colombia, servirían en adelante como plataforma territorial para la apropiación concentrada e intensa de bienes naturales. Finalmente, con la abrupta implantación del neoliberalismo en los años 90, se asistiría a una gran transformación de la rama extractiva en Colombia.
El nuevo modelo económico ajusta la apropiación de bienes comunes
Con el nuevo orden del mercado marcado por la era neoliberal, se implanta una especie de“ liberalización” de los bienes naturales, es decir, su traspaso de explotación directa a cargo del capital privado internacional, una situación que va muy de la mano con las recomendaciones de los organismos multilaterales de financiamiento y desarrollo. Gradualmente, se privilegió el ingreso de inversión extranjera en este reglón, al tiempo que se fue desmantelando las empresas públicas de la minería y los hidrocarburos, lo que condujo a un ingreso inusitado de capitales extranjeros para ejecutar labores de extracción y explotación geológica. Ello implicó un cambio drástico en la política minera y petrolera, de una nueva campaña propagandística para legitimar el modelo y de una modificación del aparato jurídico para validar las nuevas directrices político económicas.
En el sector de los hidrocarburos, se presentan tres momentos desde la imposición del modelo neoliberal. El primero, corresponde al hallazgo de las reservas de crudo de Cusiana y Cupiagua( departamento de Casanare), en la misma región donde yacían los depósitos de Caño Limón, donde la empresa British Petroleum( BP), jugaría un rol protagónico de apropiación de territorios y bienes naturales. Sobre todo, estos campos de petróleo, potenciarían una bonanza petrolera sin precedentes hasta ese entonces en el país, que fortalecerían el autoabastecimiento interno y que acorazarían, en apariencia, la economía nacional.
Luego de un clímax extractivo, que llegaría a su tope máximo a finales de la década de los