tendido milagro del pez de la estatera . Se sabe que en la Palestina antigua ( especialmente en la Decápolis ), residía , al margen de la etnia judía , toda una población griega . Y las tradiciones funerarías exigían que los muertos de ésta se fueran al otro mundo con una moneda , un óbolo , entre los dientes , destinada a permitirles pagar a Caronte , el barquero de los muertos , quien les pasaría con su barca hasta el otro lado de la laguna Estigia y les evitaría así andar errantes infinitamente en un « mundo » intermedio .
Esa moneda tenía que ser , como mínimo , de un óbolo , moneda griega de poco valor . Pero las familias ricas , evidentemente , entre los labios de sus difuntos depositaban una moneda más importante .
Y se plantea aquí la cuestión : ¿ el hombre-cabrito no sería simplemente un cadáver ( impuro , eso sí ) que se hallara en un depósito funerario en espera de su sepultura o incineración última , y al cual Simón- Pedro habría robado la moneda ? Cuando uno tiene valor para atracar a los vivos , lo tiene también para despojar a los muertos .
Otro episodio de esa época , relatado por Flavio Josefo , nos confirmará todo lo precedente . En sus Antigüedades judaicas , en el libro XX , leemos esto , que se supone que se desarrolló en el año 63 :
« Habiendo muerto Festus , Nerón dio el gobierno de Judea a Albinus , y el rey Agripa despojó del sumo sacerdocio a José para entregárselo a Ananus . Este Ananus , el padre , fue considerado como uno de los hombres más felices del mundo , porque gozó tanto como quiso de esa gran dignidad , y tuvo cinco hijos , que la poseyeron todos después de él , cosa que nunca había sucedido a ningún otro . Ananus , uno de esos hijos , del que hablaremos ahora , era un hombre audaz y emprendedor y de la secta de los saduceos que , como ya hemos dicho , son los más severos de todos los judíos , y los más rigurosos en sus juicios . Eligió el período en que Festus había muerto y Albinus todavía no había llegado , para reunir un consejo ante el cual mandó presentarse a Santiago , hermano de Jesús , llamado Cristo de sobrenombre , y a algunos otros , los acusó de haber contravenido la ley y los condenó a ser lapidados . Esta acción desagradó extremadamente a todos aquellos habitantes de Jerusalén que eran piadosos y que sentían un verdadero amor por la observación de nuestras leyes . Enviaron secretamente al rey Agripa esta noticia , para rogarle que ordenara a Ananus que no llevara a cabo nada semejante , y que lo que había hecho era inexcusable . Algunos de ellos se adelantaron hasta Albinus , que entonces había salido de Alejandría , para informarle de lo que había pasado y explicarle que Ananus no habría podido ni debido reunir a ese consejo sin su permiso . Él entró en esos sentimientos y escribió a Ananus con cólera y amenazas de castigo . Agripa , viéndolo tan irritado contra él ,
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