Cuando muere un papa , se rompe a martillazos su anillo , al que se denomina « el anillo del Pescador », y se graba uno nuevo , destinado a su sucesor .
Ese rito conmemora la frase de Jesús : « Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres » ( Mateo , 4 , 19 ). De hecho , aquellos a los que se dirige no tendrán que cambiar apenas de profesión , porque Simón , como su hijo Judas , lleva el sobrenombre de Iscariote ( Juan , 6 , 70 ), y el de Barjona ( Juan , 21 , 15 ). Es decir , que nuestros asesinos y salteadores están dispuestos a actuar bajo la insigne dirección de uno de los hijos « de los reyes de la tierra ». Porque , entendámonos , ¿ era Jesús hijo del rey del cielo o hijo de los reyes de la tierra "? Hay ahí una oposición evidente . De los crímenes anteriores que había cometido , Simón se daba perfecta cuenta : « Señor , apártate de mí , que soy un pecador ...» ( Lucas , 5 , 8 .)
Es decir , que el pez de esos episodios no es otro que el « pichón » del argot moderno . Porque ¿ desde cuándo se saca a un pez de su elementó natural para asegurarle su futuro espiritual ? Una vez pescado , nuestro pez tiene asegurada una suerte invariable : primero será descamado ( despojado de su vestidura ), a continuación será vaciado ( despojado de su dinero ), y finalmente será cocido , o mejor aún , « frito », sirviendo así de alimento a aquel o a aquellos que lo habrán capturado . El « pichón » moderno será asimismo « desplumado », « limpiado » y « frito ». Para los lectores que ignoren el significado de estos términos especiales , la consulta de un diccionario de argot podrá serles de ayuda .
Pues bien , el « anillo del Pescador », atributo del sucesor de Simón- Pedro , representa precisamente a este último tomando la red . También aquí , una vez más , los símbolos hablan . No se saca a un pez del agua por su bien , sino en provecho únicamente del pescador , y con antelación puede decirse que está ya « frito ».
Traduzcamos pues ahora el episodio evangélico antes citado . Jesús afirma ser « hijo de los reyes de la tierra », rehusa pagar el impuesto y pretende , por el contrario , cobrarlo . Partiendo de esa base , la solución al problema planteado por el peajero de Cafarnaúm es para él sencillísima . Simón descenderá hacia el lago , allí encontrará a un « pichón », perdón , a un « pez », en este caso a un individuo cualquiera , y percibirá de este último la suma exigida para la entrada en Cafarnaúm . Es muy sencillo , y a este tipo de tareas Simón está acostumbrado . La mano izquierda extendida con un gesto elocuente esperará las cuatro dracmas o la estatera que tiene el mismo valor , y la mano izquierda dejará asomar ligeramente la sica disimulada bajo el manto , ese terrible pu-
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