evanescente José , anciano desdibujado y lleno de dulzura . Judas de Gamala murió necesariamente todavía joven , todo lo más contaría cuarenta y cinco años . Los Evangelios de la infancia hacen morir a José a la edad de ciento once años .
Hábil ardid , ya que esa figura de oposición tan diferente ha constituido durante mucho tiempo una muralla insalvable , detrás de la cual los escribas anónimos del siglo v ocultaron el cadáver de la Verdad .
Vamos a abordar a continuación el enigma de María de Magdala , puesto que , como veremos , también ella pertenecía a la Sagrada Familia .
« Los movimientos del espíritu se encarnan casi siempre en la belleza de una mujer que se convierte en su estatua viviente ...», nos dice Maurice Magre .
En la época del cristianismo inicial , sombrío , pesimista , hostil a la mujer , al amor , a la belleza , al matrimonio y a la procreación , la leyenda , que es el atavío tradicional de la historia , opuso la imagen de una bonita mujer joven , rica , con numerosos y hal . madores amantes , y que , al menos espiritualmente , estaba enamonida de Jesús en su arrepentimiento . 6 La verdad es menos romántica , como vamos a constatarlo . Los papas Juan XXIII y Pablo VI tacharon del calendario de los santos católicos a veinticinco o veintiocho nombres : esos santos o santas no habían existido jamás , o al menos no se sabía nada de ellos . Entre esos nombres destacaremos el de san Jorge , uno de los patronos de la caballería ; san Cristóbal , patrón de los viajeros ; y santa Filomena , mediante cuya intercesión el cura de Ars afirmaba obtener la mayor parte de sus gracias .
De hecho , existió realmente una « virgen consagrada al Señor » llamada Filomena . Vivió hacia el año 145 , junto a Apelas , discípulo de Marción a quien los cristianos de la gran Iglesia respetaban , según dice Eusebio de Cesárea en su Historia eclesiástica , « por su género de vida y su avanzada edad ». La virgen Filomena pertenecía también a la Iglesia marcionita , ya muy importante , y por eso no puede ser considerada por Roma como una santa « válida ». Pero volvamos a María de Magdala . La citan Mateos , 27 , 56 y 61 ; 28 , 1 ; Marcos , 15 , 40 y 47 ; 16 , 1 ;
6 Esta mujer existió . La encontraremos en el último capitulo de esta obra bajo el nombre de Salomé . Pero no era Mana de Magdala .
101