inversiones inteligentes 1 | Page 91

UN SIGLO DE HISTORIA DEL MERCADO DE VALORES que no era en modo alguno sencillo para nosotros alcanzar una conclusión definitiva en cuanto a que el nivel de 1953 fuese o no atractivo. En aquel momento afirmamos, lo que resulta suficientemente satisfactorio, que «desde el punto de vista de las indicaciones de valor, que deben ser nuestra principal guía de inversión, la conclusión sobre las cotizaciones de las acciones en 1953 debe ser favorable». No obstante, estábamos preocupados por el hecho de que en 1953 las medias habían ascendido durante un período más prolongado que en la mayor parte de las etapas alcistas de mercado del pasado, y por el hecho de que su nivel absoluto estaba en un punto elevado a juzgar por criterios históricos. Comparando estos factores con nuestra valoración favorable, recomendamos una política cauta o de compromiso. Tal y como se produjeron los hechos, esta recomendación no resultó especialmente brillante. Un buen profeta habría previsto que el nivel de mercado estaba a punto de ascender un 100% adicional en los cinco años siguientes. Tal vez deberíamos añadir, en nuestra defensa, que pocos, si es que hubo alguno, de los que se dedican profesionalmente a hacer previsiones sobre el mercado de valores, tarea a la que nosotros no nos dedicamos, fue capaz de anticipar con más éxito que nosotros lo que esperaba en el futuro. A principios de 1959 nos encontramos con el DJIA en un máximo histórico de 584. Nuestro exhaustivo análisis, realizado desde todos los puntos de vista, se puede resumir en la siguiente cita (de la página 59 de la edición de 1959): «En resumen, nos sentimos obligados a expresar la conclusión de que el nivel actual de cotización es peligroso. El peligro puede encontrarse en que las cotizaciones ya hayan alcanzado un punto demasiado elevado. Aun cuando no sea éste el caso, la inercia del mercado es tal que inevitablemente acabará alcanzando niveles injustificadamente elevados. Francamente, no podemos imaginar un mercado en el futuro en el cual nunca vaya a haber pérdidas graves, y en el cual todos los principiantes tengan garantizados grandes beneficios con sus adquisiciones de acciones». La recomendación de precaución que expresamos en 1959 quedó algo más justificada por los acontecimientos posteriores que la actitud correspondiente que mantuvimos en 1954. De todas formas, quedó lejos de estar plenamente justificada. El DJIA ascendió hasta 685 en 1961, después, en un momento posterior de ese año, descendió hasta un nivel levemente inferior al 584 (hasta 566); volvió a ascender hasta 735 a finales de 1961; 93