inversiones inteligentes 1 | Page 631

APÉNDICES en las acciones ordinarias mediante el sencillo método de determinar un precio tan elevado que las obligue a soportar una considerable cantidad de riesgo. En este momento no puedo evitar introducir una cita llamativamente relevante, aunque bastante exagerada, sobre esta cuestión, que encontré recientemente en uno de los sonetos de Shakespeare: ¿No he visto a moradores del favor o la forma, perderlo todo y más aún pagando alta renta? Volviendo a mi gráfico imaginario, .el área central sería el lugar en el que el elemento especulativo de las adquisiciones de acciones ordinarias tendería a estar en su punto mínimo. En esta zona podríamos encontrar muchas empresas bien establecidas y sólidas, con un historial de crecimiento en el pasado correspondiente al de la economía nacional en conjunto, y con unas perspectivas para el futuro aparentemente de la misma naturaleza. Tales acciones ordinarias podrían comprarse, en la mayor parte de los casos, salvo en las etapas superiores de un período alcista de mercado, a precios moderados respecto de su valor intrínseco declarado. De hecho, a causa de la actual tendencia tanto de inversores como de especuladores a concentrarse en las acciones con más oropel, me atrevería, hacer la afirmación de que estas acciones de la zona intermedia suelen cotizar en conjunto, bastante por debajo de sus valores determinados de forma independiente. Por lo tanto, cuentan con un factor de margen de seguridad proporcionado por las mismas preferencias y prejuicios del mercado que suelen destruir el margen de seguridad de las acciones más prometedoras. Además, en esta amplia variedad de empresas existe mucho margen para realizar penetrantes análisis de los historiales y para ejercer una selección discriminatoria en el terreno de las perspectivas sobre el futuro, a lo cual se puede añadir la mayor seguridad otorgada por la diversificación. Cuando Faetón insistió en conducir el carro del Sol, su padre, el experto operador, ofreció al neófito algunos consejos que después éste no siguió, pagando las consecuencias. Ovidio resumió el consejo de Febo en tres palabras: Medius tutissimus ibis (Por el medio segurísimo irás). 633