inversiones inteligentes 1 | Page 625

APÉNDICES Existe un motivo lógico para esta inversión en el proceso de valoración, que está relacionado con el nuevo interés mostrado por las expectativas de crecimiento. Las empresas que obtienen un elevado rendimiento sobre el capital disfrutan de estas valoraciones liberales no sólo por la buena rentabilidad que exhiben, y la relativa estabilidad asociada con ella, si no, tal vez de manera aún más racional, porque los elevados beneficios sobre el capital suelen ir de la mano de un buen historial de crecimiento y de unas perspectivas positivas. Por lo tanto, lo que realmente se paga en nuestros días en el caso de las empresas extraordinariamente rentables no es el fondo de comercio en el antiguo y restringido sentido de un nombre o marca comercial bien consolidado y de una empresa o actividad rentable, sino las presuntas expectativas superiores de obtención de unos mayores beneficios en el futuro. Esto me lleva a uno o dos aspectos matemáticos adicionales de esta nueva actitud hacia las valoraciones de las acciones ordinarias, que abordaré meramente de pasada en forma de breves sugerencias. Si, como demuestran numerosas pruebas, el multiplicador de los beneficios tiende a aumentar con la rentabilidad, es decir, a medida que la tasa de rendimiento sobre el valor contable aumenta, la consecuencia aritmética de esta característica es que el valor tiende a aumentar directamente como el cuadrado de los beneficios, pero inversamente respecto del valor contable. Por lo tanto, en un sentido importante y muy real, el activo tangible se ha convertido en un peso muerto sobre el valor medio de mercado, en lugar de ser una de sus fuentes. Tomemos un ejemplo que dista mucho de ser extremo. Si la empresa A gana 4 dólares por acción con un valor contable de 20 dólares, y la empresa B gana también 4 dólares por acción con un valor contable de 100 dólares, es prácticamente seguro que la empresa A cotiza a un multiplicador más elevado y, por lo tanto, a un precio más elevado que la empresa B, por ejemplo, 60 dólares en el caso de las acciones de la empresa A y 35 dólares en el caso de las acciones de la empresa B. Por lo tanto, no sería inexacto afirmar que los 80 dólares por acción en los que el activo de la empresa B supera al de la empresa A son los responsables de los 25 dólares por acción de menor cotización de mercado, puesto que los beneficios por acción se supone que son iguales. No obstante, más importante que la relación que se ha mencionado anteriormente es la relación general existente entre las matemáticas y los 627