APÉNDICES
Permítaseme otra digresión personal. En mis primeros años en Wall
Street, una de las acciones misteriosas favoritas era Consolidated Gas of
New York, en la actualidad Consolidated Edison. Era propietaria, en forma
de filial, de la rentable New York Edison Company, pero únicamente
declaraba los dividendos percibidos de esta fuente, no todas sus ganancias.
Las ganancias no declaradas de Edison eran la fuente del misterio y del
«valor oculto». Para mi sorpresa, descubrí que estas cifras que se
cuchicheaban al oído en Wall Street estaban realmente publicadas, ya que
tenían que presentarse todos los años en el registro de Comisión de
Servicios Públicos del estado. Era simplemente cuestión de consultar los
registros y de exponer los verdaderos beneficios de Consolidated Gas en un
artículo de una revista. (Por cierto, la adición a los beneficios no era
espectacular). Uno de mis amigos, de más edad que yo, me dijo en aquella
época «Ben, es posible que pienses que eres un tipo genial por aportar esas
cifras que se echaban en falta, pero ten en cuenta que Wall Street no te va a
agradecer el esfuerzo en absoluto. Consolidated Gas con todo su halo de
misterio es más interesante y más valiosa que sin ese halo. Vosotros, los
jovenzuelos que queréis meter la nariz en todas partes, vais a arruinar a
Wall Street».
Es cierto que las tres M que en aquella época aportaban tanto
combustible a las calderas especulativas prácticamente han desaparecido en
la actualidad. Esas M eran el Misterio, la Manipulación y los (pequeños)
Márgenes. Sin embargo, nosotros, los analistas de valores, hemos creado
por nuestra cuenta métodos de valoración que son tan especulativos por
naturaleza que podrían ocupar perfectamente el lugar de aquellos antiguos
factores especulativos. ¿No tenemos nuestras propias «3 M» en la
actualidad, en forma nada menos que de la Minnesota Mining and
Manufacturing Company (3 M), y no ilustra su capital ordinario
perfectamente la nueva especulación, en contraste con la antigua?
Analicemos unas cuantas cifras. Cuando las acciones ordinarias de M. M.
& M. cotizaron el año pasado a 101, el mercado estaba valorando la
empresa a 44 veces los beneficios de 1956, que a la larga acabaron siendo
los mismos que en 1957, ya que en este año no se produjo ningún
incremento de beneficios del que pueda hablarse. La propia empresa estaba
valorada en 1.700 millones de dólares, de los cuales 200 millones de
dólares estaban cubiertos por activos netos, y la bonita cifra de 1.500
millones de dólares era representativa de la valoración realizada por el
625