APÉNDICES
Me gustaría decir una cosa muy importante sobre el riesgo y la
recompensa. En ocasiones, el riesgo y la recompensa están relacionados de
forma positiva. Si alguien me dijese un día: «Aquí tengo un revólver de
seis tiros, y he introducido una bala en él. ¿Por qué no haces girar el tambor
y aprietas el gatillo una vez? Si sobrevives, te daré un millón de dólares».
Yo rechazaría su oferta, y tal vez indicaría que un millón no es suficiente.
Después podría hacerme una oferta para que apretase dos veces el gatillo a
cambio de 5 millones· miren por dónde, ésa podría ser una correlación
positiva entre el riesgo y la recompensa.
Con la inversión en valor ocurre exactamente lo contrario. Si se
compra un billete de, 1 dólar por 60 centavos, es más arriesgado que si se
compra un billete de 1 dólar por 40 centavos, pero la expectativa de
recompensa es mayor en el último caso. Cuanto mayor es el potencial de
recompensa de la cartera de valor, menor riesgo hay.
Les ofreceré un ejemplo rápido: la Washington Post Company en
1973 se vendía a 80 millones de dólares en el mercado. En aquella época,
aquel día, se podrían haber vendido los activos a cualquiera entre un grupo
de diez compradores por lo menos, como mínimo, por 400 millones de
dólares, y tal vez por mucho más. La empresa era propietaria del Post, del
Newsweek, de varias emisoras de, televisión en mercados importantes. Esas
mismas propiedades valen hoy en día 2.0?0 millones de dólares, así que la
persona que hubiese pagado 400 millones, de dólares por ellas no habría
estado loca.
Pues, bien, si las acciones hubiesen experimentado una mayor
pérdida de cotización, y hubiesen llegado a una valoración de 40 millones
de dólares en vez de 80 millones de dólares, su beta habría sido mayor y
para las personas que creen que la beta mide el riesgo, el precio menor les
habría parecido que entrañaba un mayor riesgo. Verdaderamente, esto es
digno de Alicia en el País de las Maravillas. Nunca he sido capaz de
entender por qué es más arriesgado comprar un patrimonio valorado en 400
millones de dólares por 40 millones que hacerlo por 80 millones. Por
cierto, es una obviedad que si se compra un grupo de valores de ese tipo y
se tiene una remota idea de valoración de empresas, no existe
esencialmente ningún riesgo en comprar 400 millones de dólares por 80
millones de dólares, en especial si se hace comprando diez bloques de 40
millones de dólares por 8 millones de dólares cada uno. Dado que no va
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