COMENTARIO AL CAPÍTULO 20
Cuando yo vendo, hay otra persona que compra. ¿Hasta qué punto
es probable que yo sepa algo que esta otra persona (o empresa) no
sepa?
¿He calculado cuánto tiene que subir esta inversión para que
recupere mi dinero después de pagar impuestos y los costes de
operación?
A continuación, mire en el espejo para averiguar si es usted el tipo de
persona que es capaz de anticipar correctamente su sufrimiento. Comience
por preguntarse: «¿Comprendo plenamente las consecuencias que tendría el
hecho de que mi análisis fuese erróneo?». Responda a esa pregunta
teniendo en cuenta estas cuestiones:
Si acierto, podría ganar mucho dinero. Sin embargo, ¿qué pasa si
me equivoco? Atendiendo a los resultados históricos de
inversiones similares, ¿cuánto podría llegar a perder?
¿Tengo otras inversiones que me ayuden a capear la situación si
esta decisión acaba siendo errónea? ¿Tengo acciones,
obligaciones o fondos con un historial contrastado de subida
cuando este tipo de inversión evoluciona a la baja? ¿Estoy
arriesgando una cantidad exagerada de mi capital con esta nueva
inversión?
Cuando me digo: «Tienes una elevada tolerancia hacia el riesgo»,
¿cómo he llegado a saberlo? ¿He perdido alguna vez mucho
dinero con una inversión? ¿Cómo me sentí? ¿Compré más, o
liquidé mi posición?
¿Me estoy basando únicamente en mi fuerza de voluntad para
decidir que no voy a ceder al pánico en el peor momento? ¿O he
controlado mi comportamiento anticipadamente mediante la
diversificación, mediante la firma de un contrato de inversión, y
mediante la técnica del promedio de coste monetario?
Debería recordar siempre, en las palabras del psicólogo Paul Slovic,
que «el riesgo es una combinación de dosis iguales de dos ingredientes:
probabilidades y consecuencias».4 Antes de invertir, debería asegurarse de
4
Paul Slovic, «Informing and Educating the Public about Risk», Risk Analysis, vol. 6, n° 4 (1986), pág.
412.
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