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EL INVERSOR INTELIGENTE
El hecho de que la compra de estas obligaciones tuviese como consecuencia lo que generalmente se denomina « un gran beneficio especulativo » no es obstáculo para que su verdadera naturaleza fuese la de instrumento de inversión teniendo en cuenta sus reducidos precios. El beneficio « especulativo » era la recompensa del comprador por haber hecho una inversión inusualmente inteligente. Tenían todo el derecho a denominarse oportunidades de inversión, puesto que un cuidadoso análisis habría mostrado que el excedente de valor respecto del precio ofrecía un gran margen de seguridad. Por lo tanto, la propia categoría de « inversiones en condiciones favorables » que en las páginas anteriores habíamos citado como una de las fuentes principales de graves pérdidas para los compradores de valores inexpertos tiene muchas probabilidades de proporcionar interesantes oportunidades de obtención de beneficios a los operadores sofisticados que los adquieran en momentos posteriores a unos precios que serán prácticamente los que ellos hayan querido establecer. *
Todo el campo de las « situaciones especiales » entraría dentro de nuestra definición de operaciones de inversión, porque la adquisición siempre se aconseja después de realizar un exhaustivo análisis que saque a la luz el potencial para obtener una mayor materialización de valor que el precio pagado. Una vez más, en cada caso individual hay factores de riesgo, pero éstos deben ser incluidos en los cálculos y absorbidos en los resultados generales de una operación diversificada.
Para llevar esta exposición hasta su extremo lógico, podríamos sugerir que se podría organizar una operación de inversión justificable comprando valores intangibles representados por un grupo de « opciones sobre acciones ordinarias » que cotizase a un precio históricamente bajo.( Pretendemos que este ejemplo provoque una cierta conmoción). † Todo el
* Las mismas personas que consideraban que las acciones de tecnología y de telecomunicaciones eran
« algo seguro » a finales de 1999y principios de 2000, cuando estaban terriblemente sobrevaloradas, las rehuyeron por considerarlas « demasiado arriesgadas » en 2002, aunque según las palabras literales de Graham de un período anterior, « una depreciación de la cotización de casi el 90 % hizo que muchos de esos valores fuesen extraordinariamente atractivos y razonablemente seguros ». De una forma similar, los analistas de Wall Street siempre han tendido a « recomendar encarecidamente » la compra de una acción cuando su cotización es elevada, para recomendar posteriormente su venta cuando su precio haya retrocedido, que es exactamente lo contrario de lo que recomendarían Graham( y el sentido común). Como hace a lo largo de todo el libro, Graham está diferenciando entre especulación, o comprar con la esperanza de que la cotización de la acción continúe subiendo, e inversión, o comprar basándose en lo que vale la actividad subyacente. † Graham emplea el término « opciones sobre acciones ordinarias » como sinónimo de warrant, un valor
emitido directamente por una sociedad que concede a su titular el derecho a comprar acciones de la sociedad a un precio predeterminado. Los warrants han sido sustituidos prácticamente por completo por
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