EL INVERSOR INTELIGENTE
basándose en su opinión de que el mercado va a evolucionar al alza o a la
baja pueda afirmar que está protegido por un margen de seguridad en
cualquier sentido razonable de la expresión.
En contraste, el concepto de margen de seguridad que tiene el
inversor, tal y como se ha expuesto anteriormente en este capítulo, se basa
en un sencillo y concluyente razonamiento aritmético extraído de datos
estadísticos. También tenemos la impresión de que está bien apoyado por la
experiencia práctica de inversión. No hay ninguna garantía de que este
método fundamental cuantitativo vaya a seguir consiguiendo resultados
favorables en las circunstancias que puedan darse en el futuro, que en el
momento actual nos resultan desconocidas. No obstante, por los mismos
motivos, no hay ningún motivo válido para mostrarse pesimista en esta
cuestión.
Por lo tanto, en resumen, tenemos que afirmar que una verdadera
inversión exige la presencia de un verdadero margen de seguridad. Un
verdadero margen de seguridad es aquel cuya existencia se puede
demostrar con cifras, con un argumento persuasivo y haciendo referencia a
un conjunto de experiencias reales.
Extensión del concepto de inversión
Para completar nuestra exposición sobre el principio de margen de
seguridad, estableceremos ahora una distinción adicional entre las
inversiones convencionales y las inversiones no convencionales. Las
inversiones convencionales son adecuadas para una cartera típica. En este
epígrafe siempre se habían incluido las obligaciones del estado (de Estados
Unidos) y las acciones ordinarias de mejor categoría que pagaban
dividendo. Hemos añadido las obligaciones municipales y estatales para
aquellos que puedan extraer una ventaja suficiente de sus características de
exención fiscal. También se incluyen las obligaciones empresariales de
primera categoría cuando, como ocurre en el momento actual, se pueden
comprar en condiciones que ofrezcan un rendimiento suficientemente
superior al de los bonos de ahorro de Estados Unidos.
Las inversiones no convencionales son aquellas que únicamente son
adecuadas para el inversor emprendedor. Cubren una amplia gama. La
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