inversiones inteligentes 1 | Page 564

EL INVERSOR INTELIGENTE consideran que los buenos beneficios actuales son equivalentes a la «capacidad de generación de beneficios» y dan por supuesto que la prosperidad es 10 mismo que la seguridad. En esos años, es cuando las obligaciones y las acciones preferentes de categoría inferior se venden entre el público a un precio aproximado a la par, porque producen un rendimiento por renta levemente superior o aportan un privilegio de conversión engañosamente atractivo. También suele ser en esos momentos cuando las acciones de empresas desconocidas salen a bolsa a precios muy superiores a los de sus inversiones tangibles, apoyándose en la solidez de dos o tres años de excelente crecimiento. Estos valores no ofrecen un margen de seguridad adecuado en ningún sentido razonable del término. La cobertura de las cargas por intereses y por dividendos preferentes se debe contrastar durante una serie de años, que incluya preferentemente un período de actividad por debajo de lo normal como ocurrió en 1970-1971. Lo mismo puede decirse, por lo general, de los beneficios de las acciones ordinarias, si se quiere que tales beneficios sirvan de indicación válida de la capacidad de generación de beneficios. Por lo tanto, de todo esto se desprende que la mayor parte de las inversiones realizadas en momentos favorables, a precios y condiciones favorables, sufrirán perturbadores retrocesos de cotización cuando el horizonte se nuble y, frecuentemente, incluso antes de que lo haga. Tampoco puede el inversor dar por descontada la confianza en una recuperación con el paso del tiempo, aunque dicha recuperación suele producirse en algunos casos, porque nunca habrá disfrutado del margen de seguridad real que le permitiría capear la adversidad. La filosofía de invertir en acciones de empresas en crecimiento discurre en paralelo en parte con el principio del margen de seguridad, y en otra parte lo contraviene. El comprador de acciones de empresas en crecimiento se basa en una capacidad de generación de beneficios prevista que es mayor que la media obtenida en el pasado. Por 10 tanto, cabría afirmar que dicho comprador está empleando esta capacidad de generación de beneficios prevista en lugar del historial de beneficios del pasado a la hora de calcular su margen de seguridad. En la teoría de la inversión no hay ningún motivo por el que una cifra de beneficios futuros cuidadosamente estimada deba ser menos fiable, a la hora de servir como guía, que el mero historial del pasado; de hecho, el análisis de valores cada vez es más 566