EL «MARGEN DE SEGURIDAD» COMO CONCEPTO CENTRAL DE LA...
cierta medida en las acciones con bajo multiplicador de las grandes
empresas, un inversor defensivo puede adquirir en el momento presente
acciones a 12 veces los beneficios recientes, es decir con un rendimiento
por beneficios del 8,33% sobre el coste. Puede obtener una rentabilidad por
dividendo de aproximadamente el 4%, y tendrá e14,33% de su coste
reinvertido en la empresa por su cuenta. Con estos criterios, el excedente de
capacidad de generación de beneficios de las acciones respecto a los
intereses de las obligaciones a lo largo de un período de diez años seguiría
siendo demasiado reducido para constituir un adecuado margen de
seguridad. Por ese motivo, tenemos la impresión de que en la actualidad
existen riesgos reales incluso en una lista diversificada de buenas acciones
ordinarias. Estos riesgos se pueden compensar completamente por las
posibilidades de obtención de beneficio de las acciones recogidas en la
lista; de hecho, cabe la posibilidad de que el inversor no tenga más opción
que incurrir en esos riesgos, puesto que de lo contrario podría incurrir en
los riesgos aún más graves de que su cartera estuviese integrada
únicamente por instrumentos que le concediesen derecho a reclamar el
reembolso de cantidades fijas denominadas en dólares sujetos a una
incesante depreciación. No obstante, el inversor haría bien en ser
consciente, y en aceptar con toda la filosofía de que sea capaz, que la
antigua conjunción de adecuadas posibilidades de beneficio combinadas
con un reducido riesgo en última instancia ha dejado de estar a su alcance.*
No obstante, el riesgo de pagar un precio demasiado elevado por una
acción de buena calidad, aunque es real, no es el principal peligro al que se
enfrenta el comprador medio de acciones. La observación durante muchos
años nos ha enseñado que las principales pérdidas que sufren los inversores
provienen de la adquisición de acciones de baja calidad en momentos en
los que las condiciones económicas son favorables. Los compradores
se pagó por la acción y el tipo de interés de las obligaciones, y ese margen de seguridad es la diferencia
que podría absorber cualquier acontecimiento insatisfactorio que pueda producirse. Cuando se redactó la
edición de 1965 de El inversor inteligente las acciones normales se vendían a 11 veces los beneficios,
ofreciendo un rendimiento del 9% frente al 4% ofrecido en las obligaciones. En este caso, tendría usted
un margen de seguridad superior al 100%. En la actualidad [en 1972] no hay d