EL INVERSOR INTELIGENTE
beneficios reinvertidos no son capaces de incrementar
proporcionalmente la capacidad de generación de beneficio y el
valor de sus acciones. (Ese es el motivo por el cual el mercado
tiene el obstinado hábito de valorar más generosamente los
beneficios que se distribuyen en forma de dividendos que la parte
que se retiene en forma de beneficio retenido o reserva voluntaria
en la empresa).* No obstante, si se contempla la imagen en
conjunto, hay una conexión razonablemente estrecha entre el
crecimiento de los superávits empresariales generados mediante
la reinversión de los beneficios y el crecimiento de los valores de
la empresa. A lo largo de un período de diez años, el excedente
típico de capacidad de generación de beneficios de las acciones
respecto de los intereses de las obligaciones puede llegar a
acumular el 50% del precio pagado. Esta cifra es suficiente para
ofrecer un margen de seguridad muy real, que, en condiciones
favorables, evitará o reducirá al mínimo las pérdidas. Si existe
dicho margen en cada una de las acciones presentes en la lista
diversificada de 20 o más empresas, la probabilidad de un
resultado favorable en «condiciones razonablemente normales»
será muy grande. Ése es el motivo por el que la política de
invertir en acciones ordinarias representativas no requiere mucho
conocimiento ni capacidad de previsión para acabar teniendo
éxito. Si las adquisiciones se hacen en el nivel medio de mercado
correspondiente a una serie de años, los precios abonados
deberían llevar con ellos la garantía de un margen de seguridad
adecuado. El peligro para los inversores radica en concentrar sus
adquisiciones en los niveles superiores de mercado, o en comprar
acciones ordinarias no representativas que entrañan un riesgo
superior a la media de reducción de la capacidad de generación
de beneficios.
Tal y como lo concebimos, el problema de la inversión en acciones
ordinarias en las condiciones vigentes en 1972 radica en el hecho de que
«en un caso típico» la capacidad de generación de beneficios es ahora muy
inferior al 9% del precio pagado.† Supongamos que, concentrándose en
*
El problema se comenta pormenorizadamente en el comentario al capítulo 19.
Graham resumió elegantemente el debate que viene a continuación en una conferencia que ofreció en
1972: «El margen de seguridad es la diferencia entre el porcentaje de beneficios de la acción al precio que
†
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