EL « MARGEN DE SEGURIDAD » COMO CONCEPTO CENTRAL DE LA...
generación de beneficio. * Ésa fue la situación de numerosas empresas industriales fuertemente financiadas en los niveles de cotización deprimidos que se dieron en 1932-1933. En esos casos, el inversor puede obtener el margen de seguridad relacionado con las obligaciones, más todas las probabilidades de conseguir una mayor renta y apreciación del principal inherentes a las acciones ordinarias.( Lo único de lo que carecerá es de la capacidad jurídica de insistir en los pagos de dividendos « porque si no...», pero éste es un. pequeño inconveniente en comparación con las ventajas). Las acciones ordinarias compradas en tales circunstancias ofrecerán una combinación ideal, aunque infrecuente, de seguridad y oportunidad de conseguir beneficios. Como ejemplo relativamente reciente de estas situaciones, volveremos a mencionar una vez más el caso de las acciones de National Presto Industries, cuya cotización arrojaba un valor total de la empresa de 43 millones de dólares en 1972. Con sus 16 millones de beneficios antes de impuestos recientemente declarados, la empresa podría haber ofrecido respaldo cómodamente a esa cantidad de obligaciones.
En las acciones ordinarias adquiridas a modo de inversión en condiciones normales de mercado, la existencia de un margen de seguridad depende de que exista una capacidad de generación de beneficios esperada que sea considerablemente superior al tipo vigente de las obligaciones. En ediciones anteriores hemos aclarado esta cuestión con las siguientes cifras:
Supongamos, en un caso típico, que la capacidad de generación de beneficios es del 9 % sobre la cotización y que el tipo de interés vigente de las obligaciones es del 4 %; en tal caso, el comprador de acciones tendrá un margen medio anual del 5 % que se devengará a su favor. Parte de ese excedente le será abonado en la tasa de dividendo; aun cuando el inversor gaste ese dividendo, su importe deberá ser tenido en cuenta en el resultado general de su inversión. El saldo que no se distribuye se reinvierte en la empresa por su cuenta. En muchos casos, esos
* « Capacidad de generación de beneficios » es el término empleado por Graham para referirse a los
beneficios potenciales de la empresa, o, en sus palabras, la cantidad que « podría esperarse que ganase una empresa año tras año si las condiciones económicas generales imperantes durante el período no sufriesen variación »( Security Analysis, ed. de 1934, pág. 354). Algunas de sus conferencias dejan claro que Graham pretendía que el término abarcase un período de cinco años o más. Se puede realizar un cálculo, tosco pero razonablemente aproximado, de la capacidad de generación de beneficios por acción de una empresa si se calcula el inverso del PER; se puede afirmar que una acción con un PER de 11 tiene una capacidad de generación de beneficios del 9 %( o 1 dividido entre 11). En la actualidad, a la capacidad de generación de beneficios se le suele denominar « rendimiento por beneficios.
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