inversiones inteligentes 1 | Page 545

COMENTARIO AL CAPÍTULO 19
El propietario inteligente
Los inversores actuales se han olvidado del mensaje de Graham. Centran la mayor parte de su esfuerzo en la compra de las acciones, después prestan un poco de atención a la venta, y se desentienden absolutamente del ejercicio de la propiedad entre ambas operaciones. « Ciertamente », nos recordaba Graham, « hay tantos motivos para ejercitar la prudencia y la sensatez en ser accionista como en convertirse en accionista ». 3
Por lo tanto, ¿ qué debería hacer usted, en su condición de inversor inteligente, para ser un propietario inteligente? Graham empieza por indicamos que « hay simplemente dos cuestiones esenciales a las que los accionistas deberían prestar su atención:
1. ¿ Es la dirección razonablemente eficaz? 2. ¿ Está recibiendo una atención adecuada los intereses del accionista medio externo?». 4
Debería juzgar la eficacia de la dirección comparando la rentabilidad el tamaño y la competitividad de cada empresa con la de empresas similares de su sector, ¿ Qué ocurre si llega a la conclusión de que los directivos no son competentes? Entonces, apremia Graham:
Unos cuantos de los accionistas más importantes deberían llegar a convencerse de que el cambio es necesario y deberían estar dispuestos a trabajar para conseguir ese cambio. En segundo lugar, la inmensa mayoría de los pequeños accionistas debería tener la suficiente amplitud de miras para leer el material de delegación de voto y para ponderar los argumentos de las dos partes. Por lo menos, debería ser capaz de saber en qué casos la empresa ha cosechado fracasos y debería estar dispuesta a exigir algo más que unas cuantas obviedades cuidadosamente redactadas como justificación del equipo directivo actual. En tercer lugar, sería muy útil que, cuando las cifras indicasen claramente que los resultados están muy por debajo de la media, se convirtiese en costumbre habitual convocar a expertos externos
3 Graham y Dodd, Security Analysis( ed. 1934), pág. 508. 4 The Intelligent Investor, edición de 1949, pág. 218.
547