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ACCIONISTAS Y EQUIPOS DIRECTIVOS: POLÍTICA DE DIVIDENDOS
los beneficios retenidos a la cuenta de capital, etc. * Algunas empresas, en especial los bancos, todavía continúan utilizando la vieja práctica de declarar cualquier tipo de dividendo en acciones que quieran, por ejemplo uno del 10 %, no relacionado con los beneficios recientes, y estos casos siguen generando una indeseable confusión en el mundo financiero.
Llevamos mucho tiempo defendiendo una política sistemática y claramente enunciada aplicable al pago de dividendos en metálico y en acciones. En virtud de dicha política, los dividendos en acciones se pagarían periódicamente para capitalizar la totalidad o una parte de los beneficios reinvertidos en la empresa. Esta política, que cubriría el 100 % de los beneficios reinvertidos, es la que han seguido empresas como Purex, Government Employees Insurance y tal vez algunas otras. †
Aparentemente, los dividendos en acciones de todo tipo provocan la desaprobación de la mayor parte de los teóricos que escriben sobre esta materia. Insisten en que no son nada más que trocitos de papel, que no aportan a los accionistas nada que no tuviesen antes y que generan unos gastos y unas incomodidades absolutamente innecesarios. ‡ Por nuestra parte, consideramos que ésta es una opinión absolutamente doctrinaria, que no tiene en cuenta las realidades prácticas y psicológicas de la inversión. Ciertamente, un dividendo en acciones periódico, digamos del 5 %, únicamente cambia la « forma » de la inversión de los propietarios. El propietario ahora tendrá 105 acciones en vez de 100; pero sin el dividendo en acciones, las 100 acciones originales representarían la misma
* La Regla 703 de la Bolsa de Nueva York rige los desdoblamientos de acciones y los dividendos en
acciones. En la actualidad la NYSE denomina « desdoblamientos parciales de acciones » a los dividendos mayores al 25 % Y menores que el 100 %. A diferencia de lo que sucedía en la época de Graham, estos dividendos en acciones pueden provocar la aplicación del requisito de contabilidad de la NYSE de que el importe del dividendo se capitalice con cargo a beneficios retenidos. † Esta política, que ya era poco frecuente en la época de Graham, hoy en día es extremadamente inusual.
En 1936 y nuevamente en 1950, casi la mitad de las acciones de la Bolsa de Nueva York pagaron lo que se denominó dividendo especial. Sin embargo, para 1970 ese porcentaje había descendido a menos del 10 % y en la década de 1990 el porcentaje estaba muy por debajo del 5 %. Véase Harry DeAngelo, Linda DeAngelo, y Douglas J. Skinner, « Special Dividends and the Evolution of Dividend Signaling », Joumal of Financial Economics, vol. 57, n ° 3, de septiembre de 2000, págs. 309-354. La explicación más plausible de este descenso es que a los directivos empresariales no les gustó la idea de que los accionistas pudiesen interpretar que los dividendos especiales eran una señal de que los beneficios futuros podrían ser bajos. ‡ La crítica académica de los dividendos estuvo liderada por Merton Miller y Franco Modigliani, cuyo
influyente artículo « Dividend Policy, Growth, and the Valuation of Shares »( 1961) les ayudó a ganar el Premio Nobel de Economía. Miller y Modigliani sostenían, en esencia, que los dividendos eran irrelevantes, dado que a un inversor no le debía importar si su rendimiento era fruto de los dividendos y de una subida de la cotización, o únicamente de la subida de la cotización, siempre y cuando el rendimiento total fuese el mismo en ambos casos.
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