EL INVERSOR INTELIGENTE
participación en la propiedad que ahora representan sus 105 acciones. No
obstante, este cambio de forma es, en la práctica, realmente trascendente y
aporta valor al accionista. Si desease liquidar su participación en los
beneficios reinvertidos, podría hacerlo vendiendo el nuevo certificado que
se le ha remitido, en lugar de tener que reducir su cartera original. Podría
seguir recibiendo la misma tasa de dividendo en metálico sobre 105
acciones que anteriormente recibía sobre sus 100 acciones; no sería en
absoluto tan probable que se produjese una subida del 5% en la tasa de
dividendo en metálico si no se hubiese producido el desembolso del
dividendo en acciones.*
Las ventajas de una política periódica de pago de dividendo en
acciones quedan más claras cuando se comparan con la práctica habitual de
las concesionarias de servicios y suministros públicos de pagar unos
dividendos en metálico muy liberales y después retomar buena parte de ese
dinero de los accionistas vendiéndoles acciones adicionales (a través de
derechos de suscripción).† Como ya hemos mencionado anteriormente, los
accionistas se encontrarían exactamente en la misma posición si recibiesen
los dividendos en acciones en vez de la popular combinación de dividendos
en efectivo seguidos por las suscripciones de acciones, con la salvedad de
que se ahorrarían el impuesto sobre la renta que en el otro caso tienen que
pagar por los dividendos en metálico. Los que quisieran o necesitasen los
máximos ingresos en efectivo anuales, sin acciones adicionales, podrían
obtener ese resultado vendiendo las acciones recibidas como dividendo, de
la misma forma en que venden sus derechos de suscripción siguiendo la
mecánica actual.
El importe agregado de impuestos sobre la renta que se ahorraría
sustituyendo la práctica actual de dividendos en metálico más derechos de
suscripción por dividendos en acciones es enorme. Recomendamos que las
*
El argumento de Graham ya no es válido, y los inversores actuales pueden saltarse tranquilamente este
apartado. Los accionistas ya no tienen que preocuparse por las complicaciones prácticas de tener que
reducir su cartera, puesto que prácticamente todas sus acciones existen en forma electrónica, y no en
forma de títulos valores. Cuando Graham dice que un incremento del 5% en la tasa de dividendo efectiva
sobre 100 acciones es menos «probable» que un dividendo invariable sobre 105 acciones, no está claro
cómo puede llegar a calcular esa probabilidad
†
Los derechos de suscripción preferente, normalmente conocidos simplemente como «derechos de
suscripción», se emplean con menos frecuencia que en la época de Graham. Confieren al accionista el
derecho de adquirir acciones nuevas, en ocasiones con un descuento respecto al precio del mercado. El
accionista que no participe terminará teniendo una participación proporcionalmente inferior de la
empresa. Por lo tanto, como ocurre con tantas otras cosas que se denominan «derechos», muchas veces
entrañan un cierto grado de coerción. Los derechos de suscripción preferentes hoy en día son muy
habituales entre los fondos cerrados y los seguros u otras sociedades de cartera.
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