inversiones inteligentes 1 | Page 536

EL INVERSOR INTELIGENTE un inminente aumento del tipo de dividendo. Por otra parte, se prestaba comparativamente poca atención al dividendo en efectivo desembolsado por IBM, que en 1960 únicamente rindió el 0,5% de la cotización máxima de ese año, y el 1,5% a cierre de 1970. (Sin embargo, en ambos casos, los desdoblamientos de acciones han operado como poderosa influencia en el mercado). La valoración realizada por el mercado sobre la política de dividendo en efectivo parece que está evolucionando en la siguiente dirección: cuando el interés no se coloca principalmente en el crecimiento, la acción se califica como «valor generador de renta» y el tipo de dividendo mantiene su tradicional importancia como uno de los elementos esenciales a la hora de determinar la cotización de mercado. En el otro extremo, las acciones claramente reconocidas como pertenecientes a la categoría de rápido crecimiento se valorarán principalmente en términos del tipo de crecimiento previsto durante, por ejemplo, la siguiente década, y el dividendo en efectivo quedará más o menos al margen de los cálculos. Aunque la afirmación que acabamos de hacer puede describir adecuadamente la tendencia actual, no es en modo alguno una guía claramente delimitada de la situación que se da respecto de todas las acciones ordinarias, y puede que no lo sea ni siquiera de la situación imperante en la mayoría. Por una parte, hay muchas empresas que ocupan un puesto intermedio entre las empresas de crecimiento y las empresas que no tienen crecimiento. Es difícil afirmar cuánta importancia se debería atribuir al factor de crecimiento en tales casos, y la opinión del mercado puede cambiar radicalmente de un año a otro. En segundo lugar, parece que existe algún elemento paradójico sobre el hecho de que se exija a las empresas que tienen un menor crecimiento que actúen de forma más liberal con su dividendo en efectivo. Normalmente, éstas suelen ser las empresas menos prósperas, y en el pasado cuanto más próspera era la empresa, mayor era la expectativa de que realizase desembolsos más liberales y de mayor cuantía. Opinamos que los accionistas deberían exigir a sus equipos directivos una tasa de desembolso de beneficio normal, del orden de, por ejemplo, dos tercios o alternativamente una demostración más allá de toda duda razonable de que los beneficios reinvertidos han generado un satisfactorio incremento de los beneficios por acción. Este requisito de 538