EL INVERSOR INTELIGENTE
Decíamos en el capítulo 8 que unos malos equipos directivos dan lugar a
unas deficientes cotizaciones de mercado. Cuanto peores son las
cotizaciones de mercado, a su vez, más llaman la atención de empresas que
están interesadas en diversificar su explotación, y en la actualidad son
innumerables las empresas de este tipo. Muchísimas de tales adquisiciones
se han logrado mediante acuerdos con la dirección existente, y en los
demás casos la operación ha tenido éxito gracias a la acumulación de las
acciones existentes en el mercado y mediante la presentación de ofertas que
puenteaban a los que ejercían el control. El precio de oferta normalmente
ha estado dentro de la banda de lo que valdría la empresa si contase con un
equipo directivo razonablemente competente. Por lo tanto, en muchos
casos, el accionista pasivo ha tenido que ser rescatado por las acciones de
personas «ajenas a la empresa» que en ocasiones pueden ser individuos o
grupos emprendedores que actúan por su cuenta.
Podría decirse, a modo de regla, que con muy pocas excepciones los
malos equipos directivos no son modificados por la actuación del colectivo
de los «pequeños accionistas», sino únicamente por el ejercicio del control
por parte de una persona individual o de un grupo compacto. Esto está
ocurriendo con la suficiente frecuencia en la actualidad como para que los
equipos directivos, incluido el consejo de administración, de la típica
empresa cotizada con accionariado muy repartido, sean conscientes de que
si los resultados de explotación y la concomitante cotización de mercado
son muy insatisfactorios es posible que la empresa acabe siendo objetivo de
una oferta pública de adquisición que acabe prosperando. En consecuencia,
es posible que los consejos de administración se muestren más activos que
en el pasado a la hora de desempeñar su función esencial, que consiste en
asegurarse de que la empresa cuenta con un equipo competente de alta
dirección. En los últimos años se han visto muchos más cambios de
presidentes que en el pasado.
No todas las empresas que han tenido resultados insatisfactorios se
han visto beneficiadas por estas novedades. Además, el cambio
normalmente suele tener lugar después de un prolongado período de malos
resultados durante el que nadie adopta ninguna medida correctiva, y,
además, para que ese cambio llegue a materializarse suele ser necesario que
absorciones fueron saqueadas, el resto de las empresas estadounidenses salieron del proceso siendo más
estilizadas (lo que fue positivo) y más implacables (lo que en ocasiones no lo fue tanto).
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