EL INVERSOR INTELIGENTE
Brown Shoe había tenido unos ingresos que multiplicaban por 100 los de
Red Hat. A ese precio, Brown Shoe estaba valorada en 7,6 veces sus
beneficios anuales, y en menos de un cuarto de sus ventas anuales. Red
Hat, por otra parte, no tenía beneficios de ningún tipo, mientras que sus
acciones cotizaban a más de 1.000 veces sus ventas anuales.
Red Hat, la empresa, siguió generando pérdidas. En breve, sus
acciones también lo hicieron. Sin embargo, Brown Shoe siguió generando
más beneficios, y también lo hicieron sus accionistas (véase figura 18.4).
¿Qué hemos aprendido? El mercado se burla de los principios de
Graham a corto plazo, pero al final siempre acaban siendo ratificados. Si
usted compra una acción simplemente porque su cotización ha subido, en
vez de preguntarse si el valor subyacente de la empresa está creciendo,
antes o después acabará sintiéndolo mucho. No es una probabilidad. Es una
certeza.
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