EL INVERSOR INTELIGENTE
y los accionistas y especuladores seguir frotándose las manos con
regocijo!*
6. Un analista de ferrocarriles habría sabido desde hacía mucho
tiempo que la imagen de explotación de Penn Central era muy mala en
comparación con los ferrocarriles más rentables. Por ejemplo, su ratio de
transporte era de 47,5% en 1968, en comparación con el 35,2% de su
vecino Norfolk & Western.†
7. A lo largo de toda la trayectoria hubo algunas transacciones
desconcertantes con unos peculiares resultados contables.1 Los datos son
demasiado complicados para adentrarse en ellos en este momento.
Conclusión: El planteamiento de que una mejor gestión podría haber
salvado de la quiebra a Penn Central puede tener algún mérito. Sin
embargo, no hay duda en absoluto de que después de 1968 no deberían
haber quedado ni obligaciones ni acciones del sistema Penn Central en
ninguna cuenta de valores supervisada por un analista de valores
competente, por un gestor de fondos, por profesionales de la administración
fiduciaria o por asesores de inversión. Lección: los analistas de valores
deberían atender a sus funciones más elementales antes de lanzarse a
estudiar los movimientos del mercado de valores, tratar de leer el futuro en
bolas de cristal, elaborar complejos cálculos materiales o lanzarse a realizar
viajes de investigación con todos los gastos pagados.‡
Ling-Temco-Vougth Inc.
Ésta es una historia de expansión desquiciada y de endeudamiento
desquiciado, que acabó en apocalípticas pérdidas y en multitud de
problemas financieros. Como suele pasar en estos casos, el culpable
principal tanto de la creación del gran imperio como de su ignominiosa
caída fue un «joven genio» de aspecto inocente; de tof1a~formas hay
*
Este tipo de prestidigitación contable que consiste en declarar beneficios como si los gastos «inusuales»
o «extraordinarios» o «no recurrentes» no importasen, es un anticipo del recurso a los estados financieros
«pro forma» que se popularizaron a finales de la década de 1990 (véase el comentario al capítulo 12).
†
El «ratio de transporte» de un ferrocarril (al que en la actualidad es más habitual referirse como «ratio de
explotación» mide los gastos de operación de sus trenes, divididos entre los ingresos totales del
ferrocarril. Cuanto más elevado es el ratio, menos eficiente es el ferrocarril. En la actualidad, incluso un
ratio del 70% se consideraría excelente.
‡
Hoy en día, Penn Central es un vago recuerdo. En 1976, fue absorbida en Consolidated Rail Corp.
(Conrail), una sociedad de cartera que contaba con financiación federal que sacó de la quiebra a varios
ferrocarriles con problemas. Conrail vendió acciones al público en 1987 y, en 1997, fue adquirida
conjuntamente 'por CSX Corp. Y Norfolk Southern Corp.
468