EL INVERSOR INTELIGENTE
insistimos una vez más, que en muy raras ocasiones se pueden hacer predicciones fiables sobre las variaciones de los precios, en términos absolutos o relativos.
Repetiremos aquí, sin disculparnos por ello, porque se trata de una advertencia en la que nunca se insiste lo suficiente, que el inversor no puede tener esperanzas de conseguir resultados mejores que la media mediante la adquisición de nuevas ofertas, o de acciones « recalentadas » de cualquier tipo, expresiones con las que nos referimos a aquellas que están recomendadas para conseguir un rápido beneficio. * En realidad es casi absolutamente seguro que a la larga ocurrirá exactamente lo contrario. El inversor defensivo debe limitarse a las acciones de empresas importantes que tengan un prolongado historial de explotación rentable y que se encuentren en una sólida situación financiera.( Cualquier analista de valores que se merezca su salario será capaz de elaborar una lista con tales empresas). Los inversores agresivos pueden adquirir otros tipos de acciones, pero tales acciones deberían cotizar en condiciones definitivamente atractivas, tal y como quedan establecidas después de un análisis inteligente.
Para concluir esta sección, permítasenos mencionar brevemente tres conceptos complementarios o prácticas que puede seguir el inversor defensivo. La primera es la adquisición de acciones de fondos de inversión bien establecidos como alternativa a la creación de su propia cartera de acciones. También podría recurrir a uno de los « fondos de inversión común », o « fondos combinados » gestionados por empresas de inversión y bancos en muchos estados; alternativamente, si cuenta con cantidades sustanciales, puede utilizar los servicios de una firma de asesoramiento de inversión reconocida. De esta manera obtendrá una administración profesional de su programa de inversión que seguirá las líneas ordinarias. El tercer concepto es el método de « promediar el coste en unidades monetarias », que significa simplemente que quien emplea este método invierte en acciones el mismo número de unidades monetarias cada mes o cada trimestre. De esta forma adquiere más acciones cuando el mercado está en un punto bajo que las que adquiere cuando está en un punto elevado, y lo más probable es que a la larga obtenga un precio general satisfactorio para toda su cartera. En términos estrictos, este método es una aplicación de un método más general conocido como « inversión mediante fórmula ». Este segundo concepto ya ha sido mencionado cuando sugerimos que el inversor puede modificar sus carteras de acciones entre un mínimo del 25 % y el máximo del 75 %, en relación inversa a la evolución del
* Si se desea información más detallada, véase el capítulo 6.
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