inversiones inteligentes 1 | Page 43

INVERSIÓN EN CONTRAPOSICIÓN A ESPECULACIÓN Al hablar sobre la cartera de acciones del inversor defensivo hemos limitado nuestros comentarios exclusivamente a emisiones de máxima categoría del tipo que se incluyen en los 30 títulos integrados en el Dow Jones Industrial Average. Lo hemos hecho únicamente por comodidad, y no para dar a entender que solamente esas 30 emisiones son adecuadas para dicho tipo de inversor. De hecho, hay muchas otras empresas de una calidad equivalente o superior a la media de la cesta del Dow Jones; entre ellas se podrían mencionar numerosas empresas concesionarias de servicios públicos (que disponen de una media Dow Jones independiente para representarlas).* No obstante, la principal cuestión que se quiere destacar es que los resultados generales del inversor defensivo no serán, con toda probabilidad, radicalmente diferentes de una lista diversificada representativa a otra o, por decirlo más exactamente, que ni dicho inversor ni sus asesores serán capaces de predecir con certeza cuáles son las diferencias que acabarán produciéndose en la práctica en última instancia. Es cierto que se supone que el arte de la inversión hábil radica especialmente en la selección de aquellos valores que vayan a dar mejores resultados que el mercado en general. Por motivos que expondremos en otro momento, somos escépticos respecto a la capacidad que tengan en general los inversores defensivos de conseguir resultados mejores que la media, lo que, si nos paramos a reflexionar, supondría en realidad tener que superar sus propios rendimientos generales.† (Nuestro escepticismo se hace extensivo a la gestión de los grandes fondos por parte de expertos). Permítanos ilustrar nuestra afirmación con un ejemplo que en primera instancia puede dar la impresión de que demuestra exactamente lo contrario. Entre diciembre de 1960 y diciembre de 1970 el DJIA pasó de 616 a 839, lo que supone un incremento del 36%. No obstante, en el mismo período el índice ponderado de Standard & Poor's, mucho mayor, compuesto por 500 acciones pasó de 58,11 a 92,15, lo que supone un incremento del 58%. Evidentemente, el segundo grupo habría resultado ser una «compra» mejor que el primero. Pero ¿quién habría estado dispuesto a predecir en 1960 que lo que parecía un lote variado de todo tipo de acciones ordinarias iba a conseguir unos resultados nítidamente mejores que los «treinta tiranos» aristocráticos del Dow? Todo esto demuestra, * En la actualidad, las alternativas disponibles de manera más generalizada al Dow Jones Industrial Average son el índice de acciones Standard & Poor's 500 (el «S&P») y el índice Wilshite 5000. El S&P se centra en 500 empresas muy conocidas que suponen aproximadamente el 70% del valor total del mercado de valores de Estados Unidos. El Wilshire 5000 sigue los rendimientos de prácticamente todas las acciones significativas con cotización pública en Estados Unidos, que ascienden aproximadamente a .700 en total; sin embargo, como las mayores empresas representan la mayor parte del valor total del índice, el rendimiento del Wilshire 5000 suele ser bastante similar al del S&P 500. Varios fondos de inversión de bajo coste permiten a los inversores tener las, acciones incluidas en estos índices en una única y conveniente cartera de inversión. (Véase el capítulo 9). † Véanse las páginas 401-404 y las páginas 415-419. 45