inversiones inteligentes 1 | Page 428

EL INVERSOR INTELIGENTE dividendos perdieron menos que aquellas que no pagaban dividendo a finales de 1968. En esta medida, los resultados ratifican nuestra recomendación de que las acciones elegidas cumplan una combinación de criterios cuantitativos o tangibles. Por último, deberíamos comentar algo sobre los muy deficientes resultados cosechados por nuestras listas en conjunto en comparación con el historial de cotización del Índice compuesto S&P. Este último está ponderado en función del tamaño de cada empresa, mientras que nuestras pruebas se basan en la adquisición de una acción de cada empresa. Evidentemente, la mayor importancia atribuida a las empresas de gran tamaño por parte del método empleado por S&P tuvo una gran importancia en los resultados, y vuelve a destacar una vez más su mayor estabilidad de precio en comparación con las empresas corrientes y molientes. Acciones de ocasión, o acciones de activo circulante neto En las pruebas de las que hemos hablado anteriormente no hemos incluido los resultados de comprar 30 acciones de 30 empresas a precios inferiores al valor de su activo circulante neto. El motivo es que en el mejor de los casos sólo se habría encontrado un puñado de acciones de ese tipo en la Guía de Acciones a finales de 1968. Sin embargo, la situación cambió con el declive de 1970, y en los puntos de cotización mínima de ese ejercicio habría sido posible adquirir un considerable número de acciones ordinarias por debajo del valor de su capital de explotación. Siempre ha parecido, y de hecho sigue pareciendo, ridículamente sencillo afirmar que si es posible adquirir un grupo diversificado de acciones ordinarias a un precio inferior al simple valor aplicable del activo circulante neto, después de deducir todo el exigible previo, y contabilizando a valor cero los activos fijos y de otra naturaleza, los resultados tendrían que ser bastante satisfactorios. Lo han sido, en nuestra experiencia, durante más de 30 años, por ejemplo entre 1923 y 1957, excluido el período realmente difícil de 1930-1932. ¿Tiene este método alguna relevancia a principios de 1971? Nuestra respuesta sería un «sí» con ciertas condiciones. Un rápido repaso de la Guía de Acciones permitiría descubrir acciones de unas 50 o más empresas que aparentemente se podían comprar por un valor igual o inferior al de su activo circulante neto. Como cabría esperar, buena parte de estas empresas habían tenido unos resultados deficientes en el difícil ejercicio de 1970. Si eliminamos a las que habían declarado una pérdida neta en el último período de 12 meses, seguiríamos teniendo una lista suficientemente grande para configurar una tabla diversificada. 430