EL INVERSOR INTELIGENTE
que probablemente habían sufrido unas pérdidas mayores: Estos resultados
comparativos reflejan indudablemente la tendencia que tienen las acciones
de empresas más pequeñas de inferior calidad a estar relativamente
sobrevaloradas en los períodos alcistas de mercado, y no sólo a sufrir
retrocesos más graves que los de las empresas más sólidas en las siguientes
recesiones de mercado, sino también su tendencia a demorar su plena
recuperación, en muchos casos de manera indefinida. La lección que debe
extraer el inversor inteligente es, por supuesto, que tiene que evitar las
acciones de empresas de segundo nivel a la hora de configurar una cartera,
salvo que, en el caso del inversor emprendedor, sean ocasiones
contrastadamente demostrables.
Los demás resultados obtenidos con nuestros estudios de cartera se
pueden resumir de la siguiente manera:
Únicamente tres de los grupos estudiados habían conseguido mejores
resultados que el índice compuesto S&P (y por lo tanto mejores que el
DJIA), y tales grupos son los siguientes: (1) Empresas industriales con la
mayor calificación de calidad (A+). Este grupo experimentó un aumento
del 9,5% en el período en comparación con un retroceso del 2,4% del
conjunto de industriales de S&P y del 5,6% del DJIA. (Sin embargo, las
acciones de las 10 concesionarias de servicios y suministros públicos que
tenían calificación A+ experimentaron un retroceso del 18%, en
comparación con un declive del 14% del índice de concesionarias de
servicios y suministros públicos del S&P compuesto por 55 empresas).
Merece la pena destacar que las calificaciones del S&P consiguieron unos
resultados muy buenos en esta prueba única. En todos los casos las carteras
basadas en una calificación superior consiguieron mejores resultados que
las basadas en una calificación inferior. (2) Las empresas que tenían más de
50 millones de acciones en circulación no experimentaron variación en
conjunto, en comparación con un pequeño declive de los índices. (3)
Llamativamente, las acciones que cotizaban a un mayor precio por acción
(por encima de 100) consiguieron una leve subida compuesta (1%).
Entre las diferentes pruebas que realizamos, llevamos a cabo una
basada en el valor contable, cifra que no se facilita en la Guía de Acciones.
En esta prueba descubrimos, que en contra de nuestra filosofía de
inversión, las empresas que combinaban un gran tamaño con un importante
elemento integrante de fondo de comercio en su precio de mercado habían
conseguido muy buenos resultados en conjunto durante los dos años y
medio de tenencia de la cartera. (Con la expresión «componente de fondo
de comercio» nos referimos a la parte del precio que excede del valor
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